Portraits of Past – 01010101 (1995)

por Álvaro Mortem

Seguramente hablar de la escena emo de la Bay Area sonará, al menos a una mayoría no ilustrada en los recovecos propios de todo lo que implica realmente el sufijo -core, como algo de lo cual huir como de la peste bubónica. Por supuesto es lícito pensar en jóvenes de flequillos ladeados y que ponen lánguidas caritas en redes sociales para intentar meter en caliente con no menos deprimentes señoritas con una evidente incapacidad social pero, siento decepcionarles, estamos hablando de los 90’s. Éste entonces se articula como un tiempo mítico donde hacer ciertos tipos de música -como, sí, el emo– suponía conjugar en un sólo punto los cuatro elementos que debería amar cualquier buen fanático de la música bien entendida: criterio estético, técnica, capacidad de síntesis y personalidad. Es por ello que para hablar de ciertos movimientos no sólo es necesario circunscribirse a los trabajos que firmarían un número específico de grupos -cosa que, sin duda, sería harto interesante- sino que de hecho se impone como necesario, en casos excepcionales, hablar de las raras avis que ejercerían una posición de faro inalcanzable para los demás.

En el caso de Portraits of Past se torna casi imposible saber donde articular una serie de puntos que sinteticen toda su obra porque, de hecho, es imposible. Toda su producción está encapsulada en su mayor hito, el excepcional 01010101, que firmarían justo antes de disolverse y convertirse en una de las mayores bandas de culto -y entendiendo culto por auténtico culto, una noción de auténtica adoración sincrética pseudo-mística como la que defendería Bataille– que ha conocido el siglo XX. ¿Por qué semejante éxito? Su mezcla de un sonido oscuro pero extremadamente personal pero que combinaba con una técnica depurada llevada hasta una aparente sencillez envidiable estaba aderezada por lo que, seguramente, serían las primeras formas pioneras de incluir un discurso filosófico -y, en este caso, específicamente mitológico- en la música en general y en el screamo en particular; si grupos posteriores como Tristan Tzara o The Kodan Armada articularon auténticos desafíos intelectuales desde el underground fue por inspiración de éste primigenio pedazo de oscuridad filomusical.

Con respecto de lo estético todo se dirime en una técnica que conjuga una personalidad única. Guitarras con cortes bruscos, una sartenada alucinante de sencillos riffs que parecen quebrarse ante una pared de gritos y, la deliciosa marca de la casa, cambios de ritmo que propician entradas y salidas perfectas de cambios asombrosos en la performatividad de las canciones. El ejemplo más radical de todo esto seguramente sea Snicker Snicker donde prácticamente parecen haber sintetizado media docena de melodías diferentes, con sus ritmos y escalas particulares, en una única canción que, sin embargo, encaja a la perfección como un todo uniforme. Ese es el estilo de Portraits of Past: estar siempre tres pasos por delante de lo que se supone que es el género. Es por eso que se hacen particularmente interesantes sus piezas más largas, donde se permiten desarrollar sus peculiares cambios de ritmo, llevándolos hasta un paroxismo de brutalidad en ralenty (Bang Yer Head) o sus auténticos excesos de adrenalina donde a través de un combo perfecto de bajo y batería sumado a la tormenta de ruidismo de las guitarras articulan una atmósfera viciada en una implosión de pura oscuridad (Something Less Than Intended). Y si lo común en el screamo -y hablar aquí de común es ya, evidentemente, irónico- son las piezas más breves temas como Xqed Equals Volvo parecen estar firmados por unos primos esquizofrénicos de los Orchid más psicóticos.

Si se habla con reverencia, incluso de auténtica reliquia, con respecto de 01010101 es porque en él se consigue esa cuadratura del círculo que exigíamos de facto como condición de auténtico placer para la música digna de ser escuchada con atención y reverencia. A través de un gusto estético exquisito, una técnica tan bien pulida que suena natural y su capacidad de sintetizar todo ello en un estilo tan personal como completamente inimitable -y saben los auténticos emos que, efectivamente, muchos lo han intentado- consiguieron hacer un disco que, a día de hoy, sigue siendo la vara de medición para cualquier grupo de screamo. Y eso hablando del género más violento e intelectual de la música al tiempo, son palabras mayores.

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2 comentarios to “Portraits of Past – 01010101 (1995)”

  1. No los conocia, me parecen super buenos. Gran descubrimiento y una crítica sublime!

    • Muchas gracias por los halagos. Si te ha gustado el disco de Portraits of Past entonces deberías escuchar su segunda referencia de largo, Cypress Dust Witch, que es del año pasado sino recuerdo mal, una joyita mucho más reducida pero igualmente genial. Es alucinante comprobar como grupos después de década y media siguen manteniendo su calidad.

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