Upiór Orkiestra: El horror polaco

por Mario Cotos Franck

Grzegorz Panufnik, neuropsiquiatra polaco que terminaría sus días al servicio de la maquinaria nazi, invirtió gran parte de su vida en entrar en contacto con el Más Allá, obsesión que llevaría hasta sus últimas y trágicas consecuencias. Siendo niño, Panufnik encontró el cadáver de una niña en la orilla del río Odra, en Breslavia. La arrastró hasta un viejo almacén y la escondió, visitándola cada tarde, cambiándole la ropa y usándola como macabro juguete sexual. Estos hechos los recogía uno de los innumerables diarios que Panufnik archivaba cuidadosamente en su caserío, museo de esa obsesión parapsicológica, que también albergaba los documentos que darían a conocer a la infame Upiór Orkiestra, el proyecto de su vida, interrumpido cuando se pasó al bando alemán en un acto no sé sabe si de cobardía o instinto supervivencialista. Las actividades de dicha orquesta, que no se limitaban únicamente a lo musical sino que también cubrían la experimentación con cadáveres y ominosas sesiones espiritistas, fueron inmortalizadas en “Spodnie jásnie pana”, ignoto documental dirigido por Andrzej Lenica, que se perdería a manos del asalto nazi que sufrió Breslavia en 1945.

Panufnik, en su delirio, creyó hallar en el theremin un portal al otro mundo. Las frecuencias que el aparato generaba alimentaron su fantasía ocultista, en realidad una obsesión infantil fatalmente perpetuada. Así, la logia espiritista devino orquesta de ultratumba. Un miembro de la sección rítmica, aquejado de epilepsia, reaccionó al primer ensayo con fuertes convulsiones; Panufnik se desentendió de su responsabilidad como médico y lo atribuyó a un primer contacto con el Más Allá. Dicho miembro fue aislado en una cámara de observación durante meses, en los que Panufnik le sometería a horribles experimentos que conducirían al individuo a la locura. Se trataba de una farsa ridícula, dirigida por la convicción de Panufnik, alienado por el misterio, completamente alejado del pensamiento científico que presumía defender en su faceta pública.

Fue con el mencionado asalto a la ciudad que se perdió prácticamente todo documento relativo a la Upiór Orkiestra, quedando únicamente un fragmento -de precaria calidad- perteneciente a “Spodnie jásnie pana”. Lenica declinó toda entrevista relacionada con el caso, quién sabe si coaccionado por el fantasma de Panufnik, convencido éste de que regresaría de entre los muertos para acallar a quienes revelaran las prácticas arcanas de la Upiór, amenaza que siempre esgrimió ante sus resignados miembros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: