Burzum – Umskiptar (2012)

por Álvaro Mortem

Nadie es profeta sin haber estado antes perdido. Sólo cuando nos hemos enfrentado contra lo más oscuro y hemos salido victorioso -y lo más oscuro no tiene por qué ser lo que es oscuro para los demás, sólo exclusivamente lo que descubrimos como tal en nosotros- podremos comenzar a predicar nuestra palabra del mundo. Este es un camino lleno de baches, plagado de problemáticas e incomprensión, pero se problematiza aun en mayor grado cuando hablamos de black metal; ¿quien habría de creer en los sujetos del Inner Circle como fuerzas del bien, como potencias vivificadoras del mundo, cuando se dedicaron a la violencia más indiscriminada? Precisamente porque en su combate oscuro, repleto de llamas y fulgurantes filos bajo la noche, se oculta esa ida hacia fuera, hacia la oscuridad, y el retorno a sí mismos; ellos se fueron hasta las simas más profundas de la oscuridad para encontrarse a sí mismos.

No nos llevemos a engaño: las simas profundas de oscuridad no fueron quemar iglesias, ni siquiera sus despiadados asesinatos, si acaso fue precisamente caer progresivamente en la politización de su pensamiento. Su causa era noble, aun cuando desproporcionada, pues combatir el mal endémico del cristianismo no tenía porque ser negativo en favor de sus raíces nórdicas es un acto noble del sentimiento, pero mal acto es cuando se convierten en un acto de reivindicación política. Cuando Varg Vikernes acabó en la cárcel por lo que todos ya sabemos, abrazó con fervor el neo-nazismo que inundaba lo más abyecto del black metal de la época; su música decayó en ese tiempo hasta lo insípido; ¿acaso vacía de todo contenido a la música cuando está se acuesta con la política? Seguramente no, pero en éste caso así fue. Por eso a su salida de la cárcel, lejos ya de desvaríos supremacistas, con su vuelta al black metal nos demostró cual es la base auténtica de su música: el culto hacia el paganismo de sus antepasados. Es por ello que todo lo que suena en Umskiptar, ya el tercer trabajo de lo que deberíamos definir como la etapa neo-romántica de Burzum, se sostiene bajo la premisa básica de ser la tesis ideológica de un profeta pagano en la tierra de los ciegos.

Por todo ello su nuevo acercamiento, ya calmado después de dos asaltos de furia vikinga que harían aplaudir orgulloso a la faceta más brutal de un Thor desatado, resulta más comedido de lo que lo fueron los anteriores. Aquí se plasma la calma tempestiva, reflexionada en cada uno de sus procesos, del que se sabe ya fuera de todo género. Blóðstokkinn nos da la entrada a éste nuevo rito -que, ahora sí, debemos referirnos más a él como saga neo-antigua que como asalto- con el componente que definirá todo: tambores ritulaicos antiguos, atmósferas opresivas y relatos recitados en noruego antiguo con la solemnidad de un monje dementado en su propio pensamiento.

Aunque por lo dicho pudiera parecer que aquí ya no queda ningún vestigio de black metal, nada estaría más lejos de la realidad: éste es el black metal que hubieran hecho los antiguos odinistas de haber existido en nuestro tiempo. Quizás sea en Æra donde se vea mejor esto al entrecruzarse los desgarradores guturales con algo que se acerca más hacia el canto brutal que hacia el recitado per sé; las guitarras afiladamente recursivas y el bajo pesado como un martillo tambaleante en giros imposibles. Todo cuanto se encuentra contenido en él es más black metal que el black metal y más noruego que la propia Noruega; dentro de él no se puede contener nada más que la catedral de humores oscuros que se abalanzan hacia el cielo filtrados desde la tierra por una bestia oscura que no deberá despertar hasta el Ragnarök. Pero precisamente porque esa rabia debe ser controlada, sólo usada en los momentos de mayor intensidad del rito, se dosifica de un modo solemne en el cual se entremezclan sin pudor el alocado combo de guitarras y bajos -aunque, en esta ocasión, da un peso protagonista a los segundos- con la calmada presentación de sus historias.

Con Umskiptar se resucita el espíritu del romanticismo, de un Hólderlin neo-pagano, en el cual cree que la poesía -y, por extensión, todas las artes- son el único método por el cual se puede vislumbrar la realidad más allá de toda percepción humana; el arte aquí se hace indistinguible de la filosofía, pues son dos que se conforman uno. Sólo a través del mito, de la saga, se puede cristalizar una realidad que nos sea perceptible para comprender un mundo que se nos escapa entre los dedos. Esa es la tarea auto-impuesta por Varg Vikernes: resucitar el espíritu del antiguo paganismo nórdico para explicar cómo es un mundo que nos presenta siempre como la lágrima que huye pausada de nuestros ojos; no podemos verlo, pero sabemos que está atravesando nuestro cuerpo a cada instante. Intentar aprehender su música, esta alocada fuga auto-recursiva, pasa sólo por comprender su concepción de saga que intenta ilustrarnos desde el pasado la condición presente del mundo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: