cEvin Key – Music for Cats (1998)

por Álvaro Mortem

Año 1998. Hace dos años que Skinny Puppy se separaron y aun falta uno para que la mayoría de grupos grandes -desde Einstürzende Neubauten hasta Ministry– saquen sus mejores discos de los 90’s para animar una década que parecía estar gobernada, ya en su segunda mitad, por el vaciamiento absoluto de cualquier espíritu de lucha. Después de resistir durante los 70’s y embarcarse en los 80’s como una fuerza huracanada que acabó con toda idea de que el punk sería el germen de alguna clase de revolución ulterior, el industrial parecía condenado a auto-extinguirse en los 90’s como un fuego inane por su incapacidad de aportar nada nuevo; en el año 2d.SP no quedaba ya nada más que el profundo vacío de las mesetas podridas de la repetición sin diferencia. Y alguien vino entonces para decirnos que las cosas podían cambiar. Y ese nombre nos era extremadamente familiar.

Resignándose a morir entre los estertores propios de la multiplicación sin sentido de proyectos disfuncionales que no conseguían rellenar el hueco dejado por su ex-grupo, cEvin Key se lanzó a la arena como lo hace un auténtico gladiador: en la esplendida desnudez que sólo puede cubrir el que sabe que dar la cara con su identidad como bandera es la única manera de conquistar las tierras que una vez fueron suyas y hoy ya son yermas. Sabiendo que el industrial estaba agonizando por la peste de la repetición decidió quebrar con la tradición para sumergirse en una profunda experimentación que le llevaría a caminos antes sólo trillados por los outsiders de su profesión -¿o es que acaso se puede experimentar con la música electrónica después de Steven Stapleton? Por eso su experimentación se dirige aquí a buscar nuevas texturas, nuevas formas, crear una caja de juegos que sus demás compañeros puedan aprovechar para hacerles comprobar como su función primaria es siempre experimentar con toda la paleta de colores que asigna en el terror musical. Quizás Key no creara nada nuevo en este Music for Cats, pero lo que sí es verdad es que popularizó aquello que había permanecido oculto.

¿Qué nos encontramos entonces tras el enigmático nombre de Music for Cats? Un arrullador simposio de sonidos displicentes que harán las delicias de cualquier gato esquizofrénico al que se le ponga el disco mientras se arranca sus propias patas a sí mismo. El resto, supongo que seres humanos -aunque no dudo que alguno de nuestros lectores no lo sea en absoluto-, encontrarán una mezcla conocida entre darkwave, noise y glitch bien aderezado de un spoken world post-apocalíptico que le dan al conjunto un cierto carácter de paja artie por parte del ínclito Key -es todo repetición, sin diferencia? Pero, como no podía ser de otro modo, va más allá. Cada canción va desarrollando sus propias condiciones, casi como experimentos absurdos que empiezan y acaban en sí mismos, sin buscar nunca un sonido uniforme o algo en lo cual el oyente pueda aferrarse. ¿Qué consigue con esto? Acercarse no en la forma, sino en el espíritu al industrial; aquí no hay una pretensión de dar al público lo que espera, hay la profunda convicción de que el público debe sufrir, ser violado y torturado mentalmente, para comprender de verdad que se oculta tras aquel arte que eligen escuchar. He ahí la elección de su propio nombre para presentar su trabajo, pues espera que aquellos que ya estén familiarizados con él se acerquen para así poder destruir todas sus posibles convicciones de que supone formalmente el sonido que el caracteriza, el sonido del industrial.

Music for Cats es una suerte de caja de arena donde los músicos posteriores de su estilo han acudido una y otra vez para jugar con los juguetes (violentos) que allí dispuso el gran cEvin Key para que fueran más allá de lo humano, más allá de lo que las personas pueden aceptar en primera instancia. Sin sutilezas, sin pretensión de darle mascado nada al receptor, aquí se nos presenta un infierno conceptual donde sólo cabe enfrentarse a la música para intentar desentrañar todo el jugo que contiene en su interior tras la barrera infinita de cuchillas afiladas. Y sólo quien logre alcanzar el corazón de su contenido entenderá por qué es música para gatos, porque de hecho el será uno de los gatos habitando caprichoso la noche.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: