té – 音の中の「痙攣的」な美は,観念を超え肉体に訪れる野生の戦慄。 (2012)

por Álvaro Mortem

Ya desde la antigua Grecia o desde los primeros mitos orientales existe la creencia férrea de que el universo se rige por un binomio insondable que podríamos visualizar a través de las figuras del orden y el caos. Mientras el orden -lo apolíneo, lo bello, lo armónico, pero también lo violento- es aquello que alude a todo aquello que está bien formado y se nos presenta como la sinuosa perfección de las formas, el caos -lo dionisíaco, lo excesivo, lo disarmónico, pero también lo desconocido- se nos presenta como la fuerza destructiva que alude al desorden de todo aquello que es bello por sí mismo. Por ello el caos, generalmente, es considerado una fuerza maléfica que perturba ostinadamente la naturaleza de todo aquello que es bueno y puro. Ahora bien, sólo en el caos en tanto vaciamiento de todo orden y conformación previa se puede crear algo genuinamente nuevo, lo cual llevará a en su más reciente trabajo a enfatizar ese moldear de forma constante el caos que arrullan con sus melodías.

Aunque ya desde sus primeras referencias té demostraron ser uno de los grupos más violentos de su género, el post-rock, en éste 音の中の「痙攣的」な美は,観念を超え肉体に訪れる野生の戦慄。(Belleza “desigual” en el sonido, el horror del cuerpo más allá de la idea de visitar la selva., en una traducción más o menos aproximada) lanzan toda la carne en el asador con una catapulta de precisión que hace restallar la grasa y la carne más allá de lo que la vista puede ver; aquí el asador es kilométrico y la carne son los pedazos de los gigantes a los cuales estaban subidos momentos antes de haber comenzado su descuartizamiento. Lejos de situarse ya sobre hombros de gigantes  abandonan toda posible referencia hacia Mogwai o Mono, sus dos referencias rastreables de un modo más preclaro hasta el momento, arrancándoles todo el proceloso estilo bien definido de pequeño caos controlado para sumergirse en lo más profundo de unas composiciones que nos embisten como titánicos huracanes. Desde el primer hasta el último segundo no encontramos nada más que una desaforada embestida tras otra, una salvaje concatenación de sonidos oscuros que abogan por la brutalidad desatada que laceran nuestros oídos en catárticos procesos de animalidad encarnada que querrían poder disponer para sí la mayoría de grupos que se auto-denominan extremos.

Ahora bien, no se lleven a engaño, aunque el caos que desatan té es sólo ponderable en escalas astrofísicas controlan de una forma sistemática cada una de las posibles rutas de deflagración que toman cada fuga de la música que parece dirigirse caótica hacia ninguna parte. Las guitarras están afiladas como katanas pero también están controladas como tales: cada movimiento de guitarra es de una precisión terrible, casi mística, dirigiéndose en contorsionismos anti-naturales danzando en una catarsis propia de una bestia corrupia de más allá de la realidad. La batería incorruptible, desencadenada en uso y abuso de más platillos que PIB actualmente posee España, y el bajo desaforado, soberbio en su composición de brutales ritmos que se hacen protagonistas únicos en ocasiones de un caos más oscuro que la noche conocida, dan forma a un disco al cual querríamos poder alimentar con nuestra alma sólo para poder decir que somos parte inherente de él. Una música que trasciende todo género y estrato geológico-musical, que ya no es post-rock sino que es otra cosa en sí misma, porque su incapacidad de ser reducido a un presupuesto básico de lo que en teoría es impide que pueda ser clasificado más allá de ser té. Y nada más.

Estamos ante el que es probable que sea el disco más salvaje, oscuro y desaforado de cuantos vayamos a oír en mucho tiempo -e incluso, vista su capacidad para generar un vacío de silencio tan profundo como el universo mismo detrás de sí, quizás en demasiado tiempo. Por eso, por su propia medida gargantuesca, sólo podemos admirarlo desde la distancia de lo que sabemos sublime pero no terminamos de comprender por qué, pues sólo podemos conocerlo en la superficial exploración que nos permite saborearlo pedazo a pedazo, lentamente y con parsimonia. Porque té han cocinado para nosotros carne de gigantes donde antes otros se subían a ellos. Y los gigantes resultaron ser ángeles del caos creador, de un vitalismo más profundo que el sentido de la vida mismo.

3 comentarios to “té – 音の中の「痙攣的」な美は,観念を超え肉体に訪れる野生の戦慄。 (2012)”

  1. Pero entonces al final el disco está bien o no?

    • Si hubiera leído la crítica sabría que sí, está infinitamente más que bien: es una genialidad.

      Por lo demás, para hipotéticas próximas dudas de si una crítica no deja claro si me parece que el disco está o no bien le daré una pista fundamental de como saberlo. Lea la crítica, ¿a usted le parece que está bien o que está mal? Su respuesta determinará si está bien o mal para su criterio. Si la respuesta es ‘no lo sé’, escuche el disco y saldrá de dudas por usted mismo.

  2. Decir que un disco “está bien” o “está mal” no es lo nuestro. Parece mentira a estas alturas.

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