Django Django – Django Django (2012)

por Manel Mourning

Django Django no tienen absolutamente nada que ver con lo experimental, por mucho que insistan los periodistas de El País. Es cierto que sí buscan expresividades diversas con caminos de percusión y otro diferentes sonidos que se alejan de la ruta iluminada y bien señalizada que normalmente escogen los músicos, pero eso queda muy lejos de poder ser catalogado como música experimental. Hacerlo sería mearse en la boca del pobre John Cage, seamos serios. El medio no es el mensaje y el instrumento no tiene nada que ver con el resultado. Es posible hacer un garage tan convencional como el de los Monks, en la década de los sesenta, con instrumentos de fabricación casera nada ortodoxos y disfrazarse de monje medieval siendo un marine destinado en Alemania. Experimentar es algo que la música pide por sí misma a la mínima inmersión. Es su sustento y la manera con la que sobrevive, buscando nuevos límites, nuevos procedimientos y nuevos modos de expresión, y lo hace de una manera automática, muchas veces sin que los propios músicos lleguen a ser conscientes del cambio y de la evolución que están generando. Pero insisto, la música experimental no es algo tan abstracto e impreciso como para poder incluir a Django Django.

Y una vez dicho todo esto, solo falta apuntar que este disco es maravilloso, sea o no música experimental. El enorme y diverso abanico de influencias de la propia banda hace de este trabajo algo original, sorprendente y extremadamente fresco en estos tiempos oscuros. Por una vez, parémonos a pensar y a desglosar todo lo que nos viene a la cabeza al escucharlo. La electrónica primigenia de Kraftwerk, el folk y la nostalgia de Nick Drake, la psicodelia americana de 13th Floor Elevators, el krautrock de Cosmic Jokers, el tropicalismo de Caetano Veloso o el pop, en mayúsculas, de los Beatles o de los Beach Boys. Como el Gran Indigo de One Piece, este disco es un océano inmenso donde se pueden encontrar todos y cada uno de los peces procedentes de todos los mares del planeta y el mérito de esta banda ha sido saber sintetizar todas estas influencias para poder crear algo definitivamente accesible y cercano que difícilmente puede sonar ajeno a nadie. Si a todo esto se le suma una cuidada producción y una óptima posición de las piezas dentro del puzzle, el resultado es una propuesta en la que depositar unas esperanzadoras expectativas para la asfixiante atmósfera britpop, resignada y reprimida por dinosaurios reanimados como Pulp, Suede o Blur que, además de no aportar absolutamente nada, son nocivos y perjudiciales para que bandas como Django Django puedan salir a la luz.

Django Django – Django Django

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2 comentarios to “Django Django – Django Django (2012)”

  1. Tengo que aclarar algo que en Facebook ha levantado ampollas. No pienso que The Monks hicieran garage convencional, sino que el garage en si mismo es música convencional.

  2. Tú me levantas los pezones y el clítoris cada vez que escribes, cari. Este disco es happy, para qué mas?

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