XEDH – Agujero Negro (2006)

por Xabier Cortés

Un agujero negro de miserias personales cotidianas, un vórtice formado por esas pequeñas intimidades que nos rodean a todos y cada uno de nosotros. Secretos inconfesables almacenados en este agujero negro, brutal y del que no existe cura ni escapatoria, que harían palidecer al código penal más permisivo. Agresividad sin límites, como no podía ser de otra manera tratándose de una obra que rebaña los más extremos y oscuros recovecos de nuestras cabecitas, la que despliega XEDH -el moniker tras el que se parapeta el brillante artista sonoro vasco Miguel A. García (Válvula Antirretorno, baba llaga y una larga e infinita lista de colaboraciones y proyectos)- en estos trece cortes ruidistas de sincero tributo a la brutalidad sonora de los Whitehouse de la década de los ochenta.

Hablamos de ruido, de terrorismo sonoro y de agresividad en todo su violento esplendor, en este Agujero Negro no queda espacio para las medias tintas. ¿Qué elementos ha escogido XEDH para dar forma a este concepto? Bien, podemos identificar formas propias del más ortodoxo de los power electronics, de ese ruido analógico y añejo heredando la crudeza de los anteriormente citados Whitehouse, con un ligero sabor a los Institut del Live Like Traitors, Die Like Traitors y con leves pinceladas à la Haus Arafna, aunque esto último quizás sólo sea por las voces/gritos desenfrenados e histéricos de Ohiana Vicente en el segundo corte No pito listo, corte que por cierto nos dispara a bocajarro la historia de una insatisfacción sexual crónica de la forma más pura, cruda y directa que podamos imaginar.

“…te estoy aguantando encima mío, date prisa cojones acaba pronto porque ya no te aguanto…hace seis meses que no me corro, tengo los dedos desgastados…me abuuuuurrooooo…”

Y esta es precisamente una de las muchas sorpresas que esconde este Agujero Negro: la colaboración de ocho vocalistas y unas letras absolutamente exageradas y esperpénticas que no hacen otra cosa que dotar, más si cabe, de una capa de coherencia al propio concepto del álbum. Porque si bien hemos comentado que la agresividad es el hilo conductor de estas trece patadas que componen las paredes de este agujero negro, el humor -un sentido del humor retorcido y enfermizo, pero sentido del humor al fin y al cabo- toma forma de quitamiedos que nos acompaña en cada uno de los metros que componen esta carretera a lo grotesco y decadente de la psique humana que ha construido XEDH. Carretera cimentada en loops hirientes, cortantes, contundentes y estrepitosos, como se muestra en La carne y la máquina, en la que se nos narra cómo un mecanismo -de posible fabricación Cenobita- posee de la forma más brutal imaginable a una joven en busca del orgasmo definitivo, de la eterna petite mort.

Hay que entender este Agujero Negro como lo que es, un homenaje al Ruido y un tributo a la banda inglesa pionera del power electronics. Mirar atrás para situarte y recordar en qué posición te encuentras en la actualidad, echar la vista atrás para absorber nuevas influencias con las que enriquecernos, mirar atrás para purgar nuestros sentidos de los vicios y errores de la tendencia y lo establecido. Esto es lo que ha querido hacer – y ha conseguido llevar a buen puerto con magnífico resultado – Miguel A. García en Agujero Negro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: