Gnarls Barkley – St. Elsewhere (2006)

por Álvaro Mortem

Aunque tendemos a considerar los años 00’s como una época donde el erial cultural fue tan extenso que se creo la imposibilidad absoluta de crear cualquier clase de género o cambio por nimio que éste fuera, el tiempo acabará dando la razón a los integrados que admitirán que de hecho hubo propuestas muy radicales que calaron hondo en la evolución del sonido de una época. Pero para entender por qué esto es así habría que encontrar los grupos llave que abren las puertas de corrientes alternativas, de diferentes rutas de la percepción estética, que han conseguido llevar a la música a través de un discurso radicalizado hasta nuevos campos donde experimentar. Y si un grupo fue un revulsivo radical a todos los niveles en los locos años 00’s, éste fue Gnarls Barkley.

Cualquier pretensión de caracterizar la obra de Gnarls Barkley se cae sobre el propio peso del conocimiento generalizado que hay de ellos, pues no hay nadie hoy que aun no los haya escuchado con la suficiente profundidad como para saber a la perfección cual es su dimensión estética particular: formas hip-hop y espíritu electrónico (cortesía de Danger Mouse) que funcionan en su nexo con reminiscencias soul y un toque funk harto agresivo (cortesía de Cee Lo Green) que termina de dar empaque a las formas particulares de su sonido. Esta combinación, que hoy en día nos parece algo tan natural que no tiene nada de excepcional, sería cultivada en una escena común en la cual podríamos incluir sólo, desde una perspectiva muy abierta, a los ínclitos Gorillaz; el parecido radical entre ambos grupos acontece precisamente en su radical diferencia con respecto de los anteriores: aun cuando asumen formas naturales de géneros pasados, su discurso se define a través de una construcción completamente nueva. Es por eso que podríamos afirmar sin mucho temor a equivocarnos de que el triunfo de estos es precisamente el conseguir formar un nuevo género en sí mismo, uno que construye sus propias condiciones fácticas de necesidad a las cuales atenerse como brújula guía en la construcción estética de sí mismos.

La linea discursiva-estética que construyen estos, que pasa por la mezcla sin complejos de connotaciones inherentes de la música negra con toques reminiscentes de la electrónica post-hip-hop, estallaría de forma radical al final de la década con adalides de la mezcla más vanguardista como The Weeknd, Jamie Woon o cualquier otro hijo espurio de la mezcla de las bases impuestas por Gnarls Barkley y el dubstep de aire más soft. Pero del mismo modo podríamos decir que los bien amados en esta santa casa Hot Chip no son más que la evolución razonablemente lógica de los procesos comenzados por estos grupos, la asimilación ur-pop de lo que hasta entonces no era más que una forma cultural delimitada dentro de un canon específico de lo social -más específicamente, la cultura negra.

Sólo a partir de aquí el nombre del disco, St. Elsewhere, San Cualquier Parte para los anglófobos, se transmuta como una revelación divina de lo que el disco suponía en sí mismo para el sonido propio de la época ya no venidera sino futura: la exploración profunda, codificada como algo natural, de una cultura considerada ajena hasta entonces como una diversificación connatural dentro de la sociedad. Es por ello que sí hasta entonces el joven varón de raza blanca de clase media (aka el moderno medio) se negaba de forma sistemática a cualquier escucha de música negra por su carácter suburbano y completamente ajeno de su concepción naïf, cuando no sencillamente imbécil, del mundo, con Gnarls Barkley en general y con Crazy en particular se le abrió la cabeza en dos permitiendo así la introducción de un discurso electivo basado primeramente en esa combinación ignominiosa que aun hoy se sigue explorando a ciegas. Es por eso que considerar los 00’s una década estéril, donde no se produjo nada o lo único que se suscito fue la tímida evolución de géneros ya estancados, es una visión tan arribista y apocalíptica e ingenua en tanto se cierra ante la posibilidad de ver todo el cuadro común de su tiempo. Quizás Gnarls Barkley no parezca que afectaran en nada al mundo de la música, pero la realidad es que han creado una tendencia en alza que aun hoy sigue dando los frutos de una clarividencia portentosa.

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