Shining – Blackjazz (2010)

por Xabier Cortés

¿Qué le ocurre a la, demasiadas veces, cerrada de mente escena metalera cuando un grupo decide incorporar a su sonido elementos alejados de los cánones que establece un género concreto? ¿Por qué existen ciertos sectores que se niegan a aceptar que la innovación es un hecho inherente que se debe dar en un género musical que siempre se encuentra -o se debería encontrar- buscando ese «algo más», esa vuelta de tuerca? La crítica/los reseñistas dejarán sus bolígrafos sin tinta vomitando sentencias inculpatorias basadas en argumentos pueriles y carentes de fundamento de la talla de «ha traicionado los valores», «al añadir esos elementos extraños, sólo han conseguido difuminar la llama metálica», etc. Lo tildarán de experimento -fallido, se atreverán añadirán los más osados- y nosotros nos preguntaremos: ¿qué tipo de herejía se ha cometido esta vez para levantar las iras de los reseñistas? ¿quién ha sido el valiente que ha hecho temblar los cimientos de ese vetusto y estancado sector metálico? El responsable ha sido, una vez más, Shining.

Aclaremos un aspecto vital antes de seguir con Blackjazz: cuando hablamos de Shining nos referimos a los noruegos, no a los depresivos blackmetaleros suecos de igual nombre y liderados por el showman -en el sentido más despectivo e irrespetuoso del término- Niklas Kvarforth. Jørgen Munkeby -saxofonista, guitarrista, vocalista, compositor y hombre del Renacimiento en general- es el alma que pone en funcionamiento el motor de esta apisonadora que es Shining y el personaje que le ha dotado de personalidad y un sonido característico desde el lanzamiento de su primer trabajo, Where the ragged people go, hace más de diez años. Este Blackjazz sigue la senda marcada por el anterior Grindstone pero tomando un sentido más agresivo, cierto es que perdiendo algo de complejidad técnica por el camino, pero todo sea por hacerlo más directo y ganar intensidad. No hay descanso, todo el disco es puro frenesí experimental progresivo ya desde la primera The Madness and the Damage Done, frenesí que se apoya sólidamente en unas guitarras contundentes, unas locas y extravagantes líneas de teclado y unas voces histéricas y distorsionadas que seguro echarán para atrás a los más incautos. El salvajismo de este álbum refleja la propia vorágine en la que te sumerge la banda en directo, en la que Jørgen y su tropa no deja un minuto de descanso -como podéis comprobar en su disco en directo Live Blackjazz-. Pero no es hasta que escuchas el siguiente corte, Fisheye, cuando te das cuenta de la verdadera dimensión y el carácter único del sonido de estos noruegos. Fisheye representa el K2 -porque siempre quedarán cotas más altas que escalar- de Shining y resume perfectamente lo que es Shining hoy en día, un proyecto que echa la mirada atrás para recoger todas esas influencias sí, pero con la vista siempre puesta en el futuro.

Shining consigue aunar en un sólo disco -que se ha ido fraguando durante una carrera de más de diez años, eso sí- el sonido progresivo clásico de King Crimson -homenajeados en este Blackjazz con una versión más que correcta del clásico de los británicos 21st Century Schizoid Man– la contundencia y saber hacer de los primeros NIN, la excelencia técnica e intensidad de bandas como Opeth o Enslaved -con cuyo vocalista y líder Grutle Kjellson cuentan para los dos temas que cierran este disco- y unos más que notables e imprescindibles ramalazos freejazzeros en un álbum de esos que marcan época. O por lo menos deberían. Larga vida a Shining.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: