Marduk – Serpent Sermon (2012)

por Xabier Cortés

¿Es posible llevar más de veinte años siendo uno de los referentes indiscutibles de un movimiento -tan dado a la glorificación y posterior condena al inframundo- como es el black metal? ¿Se puede continuar siendo una fuente inagotable de honestidad y saber hacer tras estar asentado firmemente durante años en una escena cada vez más dada a los copia-pega más vergonzosos y poco dignos? ¿Hay alguna manera humana -o quizás inhumana en este caso concreto- de mantener una trayectoria envidiable sin grandes altibajos y seguir siendo influencia para todo un abanico de bandas de black metal y metal extremo en general? La respuesta a todos estos interrogantes tiene un nombre, un nombre tomado de la antigua deidad defensora de Babilonia: Marduk.

Cuando hablamos de estos suecos resulta casi imposible obviar a esa genialidad suya de 1999 y que abofeteó la escena metálica extrema: el Panzer Division Marduk. Un disco soberbio y que echaba mano del siempre recurrente -y polémico- concepto de la guerra para dispararnos munición de gran calibre directamente en nuestras caras. Evidentemente quedarnos sólo con este lanzamiento es un error y no debemos dejarnos cegar por su seductora y demoledora magia del Panzer Division Marduk mientras dejamos de lado otros grandes trabajos más recientes de estas huestes nórdicas como son Wormwood, Plaque Angel o este último zarpazo que nos ocupa, Serpent Sermon. Podríamos definir este Serpent Sermon como una perfecta continuación del anterior Wormwood, podríamos apuntar la labor continuista en el sonido Marduk a lo largo de los años y que ésta se da la mano en este álbum con otras facetas que los suecos no han explotado en una suerte de rendez vous de agresividad. No cualquier agresividad, por supuesto. Esa agresividad marca de la casa que viene de la mano de esa genuina batería antiaérea, unas guitarras afiladísimas y cortantes à la Nightwing u Opus Nocturne y esas voces impías y rabiosas que -aunque hayan ido cambiando de intérprete a lo largo de todos estos años- siguen siendo una parte fundamental de ese sonido cien por cien Marduk. No os confundáis, Serpent Sermon no es sólo un ejercicio de homenaje a los postulados sonoros que viene defendiendo Marduk desde 1990, también se ha reservado un espacio para ofrecernos unas partes menos aceleradas y frenéticas. Partes en las que el trabajo vocal de Daniel Rostén, Mortuus para los amigos, cobra especial protagonismo y demuestra una vez más que una voz rota, gutural y maligna puede resultar seductora e intensa a partes iguales. Preguntadle a Alan Averill de Primordial al respecto y os responderá encantado.

Marduk no tiene que demostrar nada a nadie, podrían estar viviendo de las rentas -musicales, se entiende- y seguir explotando ad aeternum el sonido alcanzado en el Panzer Division Marduk pero no, Morgan Steinmeyer Håkansson -el único miembro fundador que queda- siempre está buscando ese algo más y, al contrario de lo que se piensa, ese algo más no siempre tienen que significar un cambio de rumbo radical, simplemente con un leve movimiento del timón y con el paso del tiempo ese pequeño giro genera toda una precipitación de acontecimientos que no hacen sino encumbrar más al que es, y nunca debería dejar de serlo, uno de los referentes más importantes en la vasta escena metálica extrema.

Marduk – Serpent Sermon

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