The XX – Coexist (2012)

por Álvaro Mortem

El problema consustancial a hacer un primer trabajo que no es sólo éxito de crítica y público, sino que aun encima consigue definir un nuevo paradigma de que supone hacer música en tanto escapa todo género concebible es que las expectativas puestas en un segundo trabajo sobrepasaran cualquier límite razonable que podamos sustraer de éste. Si además hablamos en éste caso de un grupo como The XX, que han sido capaces de forzar la maquinaria del solipsismo para poder entregarnos un estilo que podríamos definir como post-punk/trance sin querer flagelarnos brutalmente por la boutade, entonces podríamos desear incluso que no se atrevan con la blasfémica posibilidad de destruir la impresión perfecta que dejó un primer trabajo extremadamente lúcido más allá de cualquier sentido razonable; ¿cómo enfrentarnos con un segundo trabajo de un grupo que en el primero ya creó y explotó hasta sus límites últimos el género en el que se circunscribe? El nombre del disco nos lo dice, a través de la coexistencia.

La existencia ‘positiva’ o coexistencia en lógica es la existencia (trascendental) a través de la cual definimos que la existencia de un determinado valor a se da por la existencia de un determinado valor b y viceversa, lo cual nos lleva a un pseudo-círculo vicioso —pseudo porque de hecho ese círculo no es tal, la existencia nos es dada y no estamos creando realidad tanto como cartografiándola— en el cual no podemos conocer la existencia de estos valores por sí mismos fuera de su correlación. ¿Qué significa esto con respecto de The XX? Que todo sentido que podamos encontrar en Coexist parte de una retroalimentación necesaria con xx; si no existiera el primer disco del grupo, el segundo pasaría a carecer por completo de sentido. Esto es así porque, de hecho, en éste segundo asalto que nos conceden los londinenses se atreven a quebrar uno por uno los preceptos de su primer trabajo pero respetándolos siempre, pues si el primero partía más desde una premisa de un indie pop pasado por un filtro de cultura de club éste segundo es ya pura cultura de club sintetizada para su evolución presente. Los ritmos cercanos al trance, los toques goa o las reminiscencias hacia Café del Mar y Hot Chip se tornan aquí tan cristalinas que aportan una nueva dimensión al sonido global del grupo, mucho más electrónico en forma y espíritu.

La coexistencia así se define en The XX precisamente a través de como se relacionan xx y Coexist, pues mientras el primero clarifica el estilo del grupo dentro de la propuesta del segundo, el segundo hace visible las claras reminiscencias de club que había escondidas en el primero; el segundo trabajo de The XX no es sólo una vuelta al ruedo, una demostración de que no fue chiripa su debut, sino que también es la demostración de que su discurso estético se mantiene dentro de una coherencia tan férrea que pueden concederse ir explorándola con la parsimonia que sólo se pueden permitir aquellos que tienen un vasto universo por explorar en su cabeza. Pero a la vez esa coexistencia se da en el paralelismo que acontece en su relación sostenida de forma ejemplar entre la electrónica y el indie pop, un fino equilibrio que define todo el discurso estético a través del cual van construyendo sus trabajos hasta el momento. He ahí su grandiosidad. No podemos decir que el grupo haya inventado nada radicalmente nuevo, pero sí podemos decir que de hecho han conseguido reconciliar dos formas completamente ajenas de ver el concepto de la música, dos géneros completamente profanos entre sí, construyendo un nuevo género sin nombre que no es más que la personalidad arrolladora de los propios The XX.

¿Qué más se puede añadir de un grupo que nos dio el mejor disco debut de la década pasada y que en su reválida no sólo han aprobado con nota, sino que incluso han mejorado la perspectiva de su primer trabajo? Nada, porque ellos mismos ya nos dan todas las claves para interpretarlos. No ocultan nada, son tan sinceros que todo lo que han hecho es tirar del hilo de lo que ya estaba ahí hasta poder seguir tejiendo algo cada vez más fino y grandilocuente en una adición que no es la compilación de diferentes trabajos, sino la extensión de un sólo universo estético común; su coexistencia es el cartografiar diferentes puntos esenciales de su universo estético para que lo conozcamos. Por eso amamos a The XX, por eso amamos su universo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: