Rasthof Dachau – Prison Poems (2006)

por Xabier Cortés

Ya hemos comentado en esta santa casa que uno de los principales objetivos de la música es, o por lo menos debería ser, crear una colección de imágenes mentales en el oyente en el que se produzca un encuentro bis a bis entre el artista y el propio receptor del mensaje. Otro de los destinos que tendría que alcanzar la música para considerarse como tal -y no un pastiche a la deriva de mercados y fastfood cultural- entraría en el ámbito de las sensaciones, es decir, deberíamos poder responder afirmativamente a la siguiente cuestión «¿Ha sido capaz el artista responsable de la obra de crear un lugar común en el que las sensaciones que éste quería transmitir y las que percibe el receptor están al mismo nivel y son equivalentes?» Por supuesto, conseguir esto solamente está al alcance de esos pocos elegidos, ese abanico de artistas obsesionados en conseguir transmitir aquello que les hace vivir o les tortura por dentro. Solamente aquellos que tengan algo que contar y, sobre todo, sepan cómo contarlo serán los que logren alcanzar estas dos metas indispensables para considerarse arte. Y Rasthof Dachau lo consigue nada más empezar a sonar los primeros segundos de este Prison Poems.

Vaya por delante que Prison Poems no es un disco cómodo ni accesible. No ya por la intensidad sonora que desborda en cada minuto per se, ni tampoco por la persistente voz que se clava en la base del cráneo y nos lo perfora lenta y dolorosamente. No. El principal responsable del carácter incómodo de este álbum de los alemanes es el hecho concreto del que directamente bebe la inspiración de estos poemas carcelarios: las cartas escritas por un miembro del IRA en un frágil trozo de papel higiénico durante el periodo de reclusión y aislamiento en prisión. Cartas en las que la agonía, la desesperanza, el abandono, el horror, la incertidumbre, la duda y el miedo más absoluto se dan la mano en un rendez vous agónico y perturbador que va depositando su veneno en nuestro ser hasta hacerlo insoportable. Este contundente trasfondo conceptual -aunque quizás deberíamos hablar más de trasfondo inspiracional– viene acompañado de una cuidada base power electronics á la Genocide Organ o The Grey Wolves sin el desenfreno puramente noise de estos últimos, eso sí- con una inevitable herencia del industrial, al más puro estilo Throbbing Gristle. Composiciones en las que los loops desquiciantes nos dejarán al borde del abismo de las mentes rotas, canciones en las que la ansiedad nos corroerá por dentro pero no podremos, ni querremos, dejar de escuchar. Horror hipnótico como The Sleeping Rose, frenético  y ruidista como en Torture Mill, agónico como las voces de Modern Times, abrazando los postulados más clásicos del power electronics rítmico y despiadado como en Catholic Youth; el viaje que nos propone Rasthof Dachau es un viaje a la última puerta antes de la locura, es la última llamada al abandono de toda esperanza.

Prison Poems merece ser considerada como una de las obras más importantes dentro de la música industrial de los últimos diez años. Un disco complejo que guarda innumerables secretos y giros que será nuestro deber descifrar y asimilar debidamente para acabar de empaparnos de lo que el señor Sägmüller y Max Presch han querido grabar a fuego en este disco. La agonía como catarsis, el ruido como antídoto.

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