Principe Valiente – Principe Valiente (2011)

por Xabier Cortés

En estos tiempos en los que todo movimiento musical parece abocado a recuperar viejos sonidos, antiguos conceptos y esencias pretéritas, haciendo un intento -y desgraciadamente en un altísimo porcentaje de éstos resultando fallido- por trasladarlo a nuestro tiempo sin perder nada por el camino. En esta época en el que el revival se ha convertido en la piedra filosofal de la cultura contemporánea ¿podemos traer la esencia de aquellos grupos de los setenta, pioneros a su manera, a nuestro siglo XXI sin que ésta quede contaminada, por ejemplo, por el tumultuoso y agresivo zeitgeist de los noventa? ¿Es posible recuperar solamente esa inocente melancolía y oscuridad de aquellos años mágicos, regurgitarla y devolverla en su forma más virginal e inocente? Si eres sueco y te haces llamar Principe Valiente, sin tilde, puedes dar por hecho que lo conseguirás, siempre y cuando plantes este disco en la mesa, claro. 

Guitarras vibrantes y lánguidas -recuperando a los The Cure de hits de la talla de A Forest– como queriendo alargar el mágico momento anterior al éxtasis incontrolado, deseando prolongar la dulce agonía de la voz de Fernando Honorato, uno de los tres artífices de este disco junto con unas líneas de bajo que seguro harán esbozar una sonrisa de satisfacción a Peter Hook. Estamos ante un álbum en el que predomina la melancolía sobre todas las cosas, pero se acierta a divisar un frágil hilo de esperanza en momentos puntuales, como ocurre en 150 years o en In my Arms por ejemplo, pero rápidamente vuelve a embriagarnos el aura melancólica -me niego a utilizar el término depresivo, aunque quizás no andaríamos desencaminados- para poseernos nuevamente y seguir jugueteando con nuestra mente a lo largo de los once cortes que completan este homónimo de Principe Valiente. El verdadero mérito de este trabajo reside en esa labor de recuperación -con un importante trabajo de desescombro por parte del trío sueco- de esa genuina esencia de aquellos locos, desenfrenados y depresivos clásicos de finales de los setenta y principio de los ochenta. Por momentos te parece estar disfrutando de una sincera ofrenda a The Cure, The Sisters Of Mercy y, por supuesto, los inevitables Joy Division. Principe Valiente reivindica la reflexión personal y la tortuosa introspección de aquellos años sin pasar por la casilla de la agresividad propia de la escena musical de los noventa. Y eso es, precisamente, lo que los convierte en invencibles. La premeditada cohesión entre todos los temas que componen este disco lo convierten en un todo indisoluble, tanto es así que hasta resulta molesto el corte entre canción y canción; se convierte en un desvelo de unas centésimas de segundo de un sueño del que jamás desearíamos despertar.

Entonces, ¿Principe Valiente han descubierto algo nuevo? Sí y no. Principe Valiente han rescatado la esencia pura de lo que se ha llamado post-punk y shoegaze, la han dejado desnuda para nosotros, a nuestra merced. Sin artificios que nos distraigan de lo genuino e inmaculado, sin aditivos que no llevaban a ninguna parte. Principe Valiente es un disco inocente que rápidamente se torna en misterioso y profundo con infinidad de vetas que explorar y en las que muchos identificarán los viejos vicios de toda esa colección de grupos legendarios que hemos nombrado unas líneas más arriba. Y es su primer larga duración, agárrense que -posiblemente- vengan curvas desde Suecia.

Principe Valiente – Principe Valiente (2011)

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