Funeral Diner – The Underdark (2005)

por Álvaro Mortem

Aunque en general la decada de los 00’s no destaco particularmente por cultivar nuevas formas de los géneros del rock, ni mucho menos articular un discurso interesante de esas nuevas formas ahora surgidas, sí hubo una cierta disposición subterranea que se hizo fuerte durante la década como forma disidente a explotar: la oscuridad como discurso estético. En una década donde lo más original del rock no dejó de ser el nu-metal, ese género muerto ya incluso antes de nacer y en el cual sus abanderados Linkin Park han acabado siendo una parodia de una parodia, las alcantarillas rezumaban pobredumbre a cada instante. En una década donde murió cualquier clase de calidad que surgiera en la pura superficie, donde la mercadotecnia se convirtió en la única moneda de tránsito posible mientras todo el mundo enarbolaba la felicidad de unos años de riqueza cimentaba en especulaciones, sólo adentrándonos en el inframundo podíamos encontrar el auténtico espíritu de los tiempos.

Si Funeral Diner son el zeitgeist de unos 00’s que nunca fueron ni ricos ni provechosos, porque de hecho el auténtico avance sólo se produce en el colapso de lo real, es porque sólo somos capacces de comprender desde cierta distancia porque lo fueron. Su screamo se demostró como una evolución visionaria, adelantando los procesos de fusión con el post-rock que cultivarían actualmente La Dispute o Envy, llegando hasta el punto de cultivar el género no sólo desde el grito de desesperación desaforado que acontece desde su nombre mismo, sino también desde una evolución de su instrumentalización carente de cualquier clase de límite: baterías hipertrofiadas de voluntad, guitarras afiladas provenientes de las mejores formas del mal llamado rock alternativo, bajos de origen post-punk y, en general, cualquier evolución que permitiera ir más allá en un discurso ahora sólo basado en la pura esquizofrenia de su tiempo. Todo lo que hay en The Underdark, incluso aun más desaforado y llevado hasta el extremo que en sus trabajos anteriores, es una violencia restallante que explota en nuestra cara de forma incesante como un látigo que destruye de forma procelosa el sentido del mundo que nos hemos hecho a medida. Cada canción es una patada en la boca del estomago, un mordisco infectado de una rabia ctónica, un nuevo camino para llegar hasta al infierno con la oscuridad más densa que jamás hayamos conocido.

El interés radical que pueden suscitarnos un trabajo como The Underdark es sólo apreciable en esa distancia que nos permite observar el tiempo como algo ya pasado, como algo ya objetivo, para así apreciar como todo lo que podemos ver en distancia ya estaba en ellos. En lo estético se adelantaron a los discursos más reaccionarios del momento, adelantándose tanto a la vuelta de Portraits of Past —a los cuales seguramente habrá que dedicarles una entrada equivalente en el futuro a esta, pues parecen estar construyendo el mismo sentido pero en otra dirección su discurso— pero también la evolución de ciertas formas del rock contemporaneo que se han visto infectados por esa corriente subterranea de ultra-violencia, con un particular énfasis en el post-rock —desde Mogwai hasta Goodspeed You! Black Emperor, los cuales a su vez influenciaron pocos años antes a los grupos de screamo—; en lo social se adelantaron a los discursos más pesimistas al demostrarnos como esa sociedad en la que vivíamos era un prestamo que tendríamos que devolver tarde o temprano, y por ello era mejor adaptarse a las alcantarillas de lo maximización de lo mínimo que seguir aferrándose al absurdo de la hipertrofia del consumo como necesidad.

La propuesta místico-musical que nos propusieron Funeral Diner sólo la podemos comprender plenamente hoy, porque ya de hecho vivimos en la distancia de la necesidad de sumergirnos en el mundo que nos prometieron. Ya no existen grandes grupos de rock prefabricados a los cuales seguir con fervor descerebrado, ya no existe un crédito absoluto que nos lleve de la mano a la total ausencia de necesidad del pensar, ya no existe la música atonta cerebros para una masa lobotomizada; el mundo se ha ido a la infraoscuridad, ahora tenemos que sumergirnos en la oscuridad para encontrar algo que nos plazca. Y eso está bien, aunque signifique que ya nunca nadie nos traerá a la puerta de casa el enésimo grupo pre-fabricado hecho con los restos vomitados por la tierra del pudridero más cercano.

2 comentarios to “Funeral Diner – The Underdark (2005)”

  1. Nunca he visto a Envy (y mucho menos a La Dispute) como Screamo. Para mí son Post Hardcore ambos, los primeros más influenciados por el Post Rock y los segundos por el Indie Rock (sobre todo el su primer trabajo, el segundo bebe más del Rock alternativo). Además, de toda la escuela de Screamo mezclada con Post Rock, Funeral Diner me parecen los más flojuchos con diferencia, destacando sobre todo a los suecos Suffocate for Fuck Sake y City of Caterpillar.

    • Esa diferenciación (para mi espuria) entre post-hardcore y screamo es querer buscarle tres pies al gato, sobretodo cuando resulta que la diferencia real entre ambas cosas es… cronológico y de evolución, lo cual no invalida lo más mínimo lo expuesto en la crítica —o si no, consideremos todo así: Panopticon no es black metal, es post-black metal sólo porque ha evolucionado por derroteros determinados. No puedo estar de acuerdo en eso. Por otra parte no pienso meterme en gustos, pues los gustos son como los culos: cada uno tiene el suyo y se piensa que es el que mejor huele.

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