And One – Bodypop (2006)

por Álvaro Mortem

La diferencia sustancial entre un artesano y un artista es que el artesano hace una forma menor de producción, que nunca tiene una pretensión de evocación real, en tanto su oficio es crear objetos de una función específica mientras el artista, como no podría ser de otro modo, genera objetos con una fuerte carga emotiva; mientras el artesano debe buscar la extrema funcionalidad, la perfección del uso, el artista debe buscar la extrema sentimentalidad, la perfección de la evocación. El pulido constante, el perfeccionamiento de la forma para que evoque con precisión aquello que pretendemos es lo que unirá al artesano y el artista, pues en ambos casos la forma debe estar siempre en perfecta sintonía con el contenido. No existe ni existirá un buen músico que carezca de técnica, de un estilo propio, de un algo que le haga diferente a todos los demás.

En el caso de And One, nacidos de una relación incestuoso-onanista de un extraño poso genético de Depeche Mode, esto repercutirá precisamente en la consecución de su forma como contenido: su discografía es una repetición constante de los mismos patrones, con la diferencia propicia de la mímesis en contención, configurados de tal modo que en cada disco sea una depuración más perfecta e ideal de la forma más pura posible de aquello que llamamos And One. Con sus ritmos de batería marcial, los efectos de teclado bien medidos y calibrados para nunca llegar al horterismo propio del synthpop más cercano al EBM y su particular terremoto vocal —o, lo que es lo mismo, la particular constancia de estructuras en una forma de canto heredado de la música negra— tiene suficiente como para sólo encontrar un cierto motor fijo por el cual recorrer una y otra vez la misma clase de pistas, la misma clase de sonidos, en búsqueda de esa perfección insana del corazón último del sentido de su propia existencia. And One es la búsqueda de un artista con las formas de un artesano.

Si podemos considerar que Bodypop es la obra maestra del grupo, hasta el punto de que todo lo que ha venido después de éste carece de sentido, es porque han conseguido sintetizar a la perfección lo que hay de auténtico detrás de su existencia: un cierto retrato sobre los flujos vitales connaturales al cuerpo humano: Bodypop. El estilo pausado pero firme, con precisas descargas vibrantes de sintetizador que permite formas de baile completamente deshinibidos, sin entrar ya en las particularidades directamente obscenas del retrato grueso pero efectivo del placer en So Kliengt Liebe, demuestran como el grupo exhibe con fuerza todo su sentido como una realidad inmanente puramente corporal; la búsqueda última de And One era crear la música definitiva de los cuerpos en acción, y en Bodypop lo lograron. ¿Cabe razón para seguir una vez se ha conseguido la absoluta perfección, el principio existencial regidor de todos nuestros propósitos en su forma última? Seguramente no, ¿pero qué sería la vida sin la posibilidad de superarnos constantemente?

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