My Dying Bride – A Map Of All Our Failures (2012)

por Xabier Cortés

¿Qué puede mover a un proyecto musical con más de veinte años de carrera a sus espaldas, catorce discos en su haber e infinidad de recitales en directo a continuar en la brecha? Los más osados, armados con su nada sutil toque maligno habitual, se aferrarán al siempre recurrente argumento del dinero esgrimiendo su famoso «todo el mundo tiene un precio». Error. Cuando un proyecto basa su fundamento, concepto e idiosincrasia en algo tan profundo y complejo como la melancolía, la exploración de ésta no finaliza jamás y esta búsqueda adquiere texturas de maldición arcana; condenados a explotar y profundizar en las tenebrosas tierras de la oscuridad hallando nuevos formas de expresión. My Dying Bride lo sabe y le gusta.

My Dying Bride siempre ha sido ese vértice del triángulo inglés del doom death -que comenzó a formarse a principios de los años noventa junto con Anathema y Paradise Lost– que se ha mantenido fuerte en su férrea defensa del género. Cierto es, y sería estúpido negarlo, que poco queda ya de ese mágico triángulo tras los derroteros que han ido enfilando sus compatriotas: Anathema ha continuado explorando los siempre interesantes caminos del rock más atmosférico y mínimo -regalándonos rotundas obras de arte como aquel maravilloso A Natural Disaster de 2003- y con Paradise Lost, que tomaron el siempre complicado camino del goth metal, aún a riesgo de que los etiquetaran -erróneamente, por supuesto- como otra de esas bandas que se subían al carro de ese goth metal malinterpretado y con la vírica proliferación del manido y aburrido elemento de la voz bella-bestia. My Dying Bride no, bien es cierto que a lo largo de su carrera nos han confundido con algún que otro álbum que desde luego no alcanzaba las cotas de excelencia que se le presuponen a un grupo de la talla de estos británicos -podríamos aquí incluir un breve inciso y apuntar que este listón alcanzó una altura abrumadora con el lanzamiento de The Dreadful Hours allá por el año 2001 y cuyo liderazgo dentro de la discografía de estos ingleses nunca había peligrado, hasta hoy-. No es en absoluto descabello afirmar que este A Map Of All Our Failures es un perfecto rendez vous de todos esos elementos que han convertido a My Dying Bride en la punta de lanza de la últimamente maltrecha escena doom death mundial: la voz de Aaron ha alcanzado una madurez y unos matices desconocidos hasta ahora, los violines han recuperado la fuerza que tuvieran en aquel lejano Like Gods Of The Sun, las guitarras demostrando en cada minuto qué es el doom metal bien entendido y exquisitamente bien interpretado y una base rítmica dura, pesada y tenebrosa. Puedes notar esos ecos del pasado, esas influencias de los suecos Candlemass y notar ese escalofrío en la espina dorsal, como aquel lejano tridente doom death -el de Anathema y Paradise Lost– se hubiera encontrado de nuevo condensado en los ocho cortes de este álbum.

Esto es My Dying Bride, en su forma más pura y madura a la vez. La dulce puñalada de la melancolía en su forma más cruda y visceral, ¿estáis dispuestos a ser devorados por esa nebulosa oscura que se acerca desde Bradford? Yo desde luego sí.

My Dying Bride – Kneel Till Doomsday (2012)

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One Comment to “My Dying Bride – A Map Of All Our Failures (2012)”

  1. Grandes My Dying Bride!!

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