This is Halloween. O como vivir una noche de terror inspirada por la demencia musical

por Álvaro Mortem

Ya que hoy será la noche de Halloween nos hemos permitido en el blog hacer un mínimo especial donde recomendar a nuestros seguidores tres discos cada uno para que así, puedan disfrutar del terror que aquí se encuentra: pasen y vean, si se atreven.

Halloween según Dulcemorgue

¿Se te ocurre mejor plan para una noche tétrica como la de hoy que zambullirte en un disco repleto de historias sobre monstruos sobrenaturales? ¿Prefieres adentrarte en un sórdido cabaret nocturno en el que el suave terciopelo se mezcla con licores de altísima graduación y mujeres fatales? Quizás lo que necesites es un sobresalto zombie y experimentar en tus propias carnes el primitivo sentimiento de supervivencia. Adelante, hay sitio ahí al fondo, no te asustes, esto es Halloween.

Notre Dame – Demi Monde Bizarros (2004)

¿Estáis dispuestos a atravesar la delicada y suave cortina de terciopelo rojo que separa el mundo real del mundo de depravación, mujeres venenosas, cómics, vampiros y oscuridad al que nos invita Snowy Shaw, Vampirella y su circo de los horrores particular? Una vez cruzas el umbral del enfermizo cabaret de Notre Dame nada volverá a ser igual, voluptuosas vampiresas te agasajarán con brebajes turbios y lascivas miradas, los efluvios alcohólicos y los aromas opiáceos te rodean y te poseen mientras mientras diriges tu mirada al escenario donde un espectáculo de carne, sangre y dominación esta torturando los sentidos de los incautos asistentes que inocentemente aceptaron la invitación a este cabaret de los horrores. Sonidos contundentes con especial relevancia en el base rítmica, un trabajo vocal soberbio a cargo del propio Snowy -cuyo talento se destapa en este trabajo más que en ninguna otra referencia editada por Notre Dame-, este proyecto sueco desnuda aquí si absoluta admiración por el shock rock de Alice Cooper y la grandilocuencia de unos Kiss acelerados. Notre Dame y este Demi Monde Bizarros resultas ser una compañía perfecta para repartir caramelos envenenados en la noche de Halloween mientras disfrutamos de una cantidad obscena de bloody marys rodeados de peligrosas compañías femeninas.

Iced Earth – Horror Show (2001)

Entre todo el maremágnum de bandas copiando el modelo finlandés de power metal -aquel de Stratovarius y compañía- y otro sinfín de bandas emulando al modelo alemán –Helloween, Gamma Ray, etc.- es de agradecer que apareciera, hace muchos años ya, un disco que no explotara los elementos más arquetípicos del saturadísimo power metal, los culpables de esto fueron los usamericanos de Iced Earth con este álbum que gira en torno a los monstruos clásicos de la Hammer. Efectivamente, aquí no encontrarás la enésima revisión de Dragones & Mazmorras, afortunadamente no hallarás esos elementos sonoros trillados hasta el hastío que han infectado la escena europea. No, la lejanía geográfica con respecto al núcleo powermetalero ha otorgado una ventaja sustancial al sonido de Iced Earth y lo ha enriquecido con influencias muy cercanas al thrash metal à la Metallica -cómo no- amén de un trabajo vocal de altísimo nivel a cargo de Matt Barlow. Las huestes de Tom Schaffer nos regalan un viaje alrededor de todos esos monstruos que aterrorizaban las producciones cinematográficas de la primera mitad del pasado siglo XX, un disco diferente con el que amenizar nuestra noche de Halloween.

Nekromantix – Return Of The Loving Dead (2002)

Te despiertas de golpe en el respaldo trasero de un viejo chevy aparcado en alguna inhóspita colina. No recuerdas nada, puedes ver varias botellas de bourbon en el suelo, rodeando el coche a modo de invocación arcana. A duras penas consigues abrir los ojos por completo y te encuentras rodeado, sin escapatoria: una horda de zombies se dirigen hacia tu posición, hambrientos. La adrenalina toma el control de tu cuerpo, los movimientos que antes resultaban torpes se convierten ahora en precisos y ágiles. Te sitúas en el asiento delantero, afortunadamente la llave está en el contacto. Escuchas ronronear el musculoso motor del coche e ipso facto te ves acelerando como alma que lleva el diablo en pos de la supervivencia más primitiva. Los hambrientos no-muertos no son rival para la inmensa potencia de tu fiel chevy. Conectas el equipo de sonido y comienzan a reverberar en la noche las primeras notas de una de las obras cumbre de estos daneses, te ves rodeado por un contrabajo atronador, una guitarra aguda frenética y una batería sosteniendo toda esta compleja estructura que es Return Of The Loving Dead. Te encuentras a salvo, lejos del peligro. Hoy parece ser un buen día para la resurrección.

Halloween según Álvaro Mortem

Oh, Halloween, noche esplendorosa, terror atávico. ¿Puede haber una noche donde interese de una forma más rotunda dejarse arrastrar por los placeres prohibidos de la muerte, el terror, el erotismo? Si la hay no la quiero conocer, y por eso les traigo una selección que pasa sin pudor de lo teatral hasta lo puramente visceral permitiéndonos una parada a medio camino en el terror de fórmula bufa que no puede faltar en cualquier buena fiesta. Acompáñenme, hoy tienen mucho que escuchar.

Cinema Strange – Quatorze Exemples Authentiques Du Triomphe De La Musique Decorative (2006)

La música contemporánea, más aun cuando hablamos de géneros prolíficos en oscuridad latente como puede ser el deathrock, no destaca precisamente por dar cancha a las formas más alucinadas de la técnica, pero en ello Cinema Strange son la excepción. Como unos teatralizados Mark Z. Danielewski buscando los límites conocidos de la música se dedican a explorar, al mismo tiempo, los límites de la música de amueblamiento y los límites del género musical: ante nosotros desfilarán en éste disco desde el deathrock hasta el shoegaze pasando por el post-rock, el post-punk e incluso el post-terror si es que vemos conveniente acabar aturdidos de la grandilocuente pompa dandy que desarrollan estos dementados oriundos de California. Un deceso en forma de exceso, un trago de dos litros de veneno para vacunarse contra el anti-academicismo que nos dice que lo ultra-técnico, aquello tan refinado y absolutamente depurado que corta como un cuchillo nuestra mente, no puede ser, a su vez, un perfecto acompañamiento de salón en nuestras noches de terror.

Enduser – Form Without Function (2006)

Si algo comparten el terror, los fantasmas y Enduser es que todos ellos dan lo mejor de sí mismos cuando se conforman en formas sin función. Aunque el darkstep no es en lo que uno pensaría en primera instancia para conmutar una noche de Halloween como algo terrorífico, sólo hace falta pensar con frialdad cuales son los principios del género (ritmos quebrados, auras místicas, violencia desmedida, ambientes lúgubres o ya dolorosamente oscuros) para descubrirse ante la evidencia de lo proclive de la destrucción milimetrizada de un buen hit viola cerebros como sólo la electrónica puede concedernos. La angustia que puede llegar a provocar sus baterías demasiado aceleradas, quebradas antes incluso de nacer por los accidentes perpetuos provocados como parte de la consecución de su propio estilo fantasmagórico, es una evocación fantasmagórica de todo aquel terror absolutamente contemporáneo que ahonda en sus raíces en terrores más antiguos que el hombre mismo. He ahí la forma sin función, he ahí la génesis del terror.

cali≠gari – Dai 7 Jikkenshitsu (2002)

Los japoneses y el erotismo en sus formas más extremas son todo uno, quizás también por sus intercambios culturales frecuentes con los franceses, los benditos pervertidos de Europa. ¿Qué podemos esperar entonces de un grupo que afirma hacer ero-guro kei y, además, se hacen llamar cali≠gari? Nada menos que una fiesta de color, vísceras y celebración de la diferencia absurda de una sexualidad ambigua, desastrada y colindante con el más puro absurdo. Una celebración carnavalesca adaptada al terror, asumiendo unas formas sanguinolientas sin perder el fervor sexual de éste por el camino, es lo que nos proponen de una forma que va aleteando entre el post-punk y el rock alternativo para conformar un todo extraño, divertido, epatante. Como una fiesta dionisiaca en la cual todo el mundo está invitado y la única condición para permanecer en ella es no hacer nada para estar invitado, pero hacer todo por ser echado de forma constante de la fiesta. Porque ese es el espíritu de Halloween, el más absoluto hedonismo liberado a través de sabernos rodeado de nuestros más profundos temores carnalizados.

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