White Hills – Frying On This Rock (2012)

por Xabier Cortés

Te despiertas contrariado y ansioso por sentir el oxígeno otra vez dentro de tu organismo, la cámara de suspensión temporal para los viajes a través del hiperespacio resulta de todo menos acogedora. Clavas las uñas en la mampara esperando a que te liberen de tu prisión amniótico-artificial -esa que te sumerge en un letargo profundo de modo que las células de tu cuerpo no se vean afectadas por el paso del tiempo- pero nadie acude en tu ayuda. ¿Qué hacer? Tus constantes vitales empiezan a recuperar el pulso de la vida, suspendida durante un tiempo indeterminado. ¿Hemos llegado ya? Consigues recuperar el aliento y a duras penas aciertas a adivinar un sonido pesado y constante que emana de no sabes dónde. Esa casi imperceptible vibración va adquiriendo forma, se hace más contundente y se pueden llegar a identificar nuevos y sorprendentes matices. No consigues identificar esos hechizos en forma de sonido, no son los tradicionales beeps de los controles de la nave ni tampoco se trata de la inteligencia artificial que se encarga de mantener intactos los sistemas vitales de la nave. No sabes lo que es pero te embriaga y te posee. Bienvenido a White Hills.

Desde Brooklyn, foco incandescente de rabiosas bandas underground de alto octanaje, este ente psicodélico-espacial llamado White Hills nos trae un nuevo viaje alrededor de los anillos de Saturno -por ejemplo- tras su demoledora conquista lisérgica de 2011 de misterioso y críptico nombre H-p1. Este Frying in this Rock sigue asentándose en una sólida base de la mejor tradición space-rock con un marcado gusto por las energéticas y trepidantes composiciones de los Hawkwind junto con la brumosa y polvorienta cadencia de unos Mudhoney desatados. Todo esto sazonado con la inevitable genialidad kraut á la Spacemen 3, por supuesto. Esté último lanzamiento de este dúo usamericano -que se convierte en trío para sus demoledores directos- consigue superar en intensidad y potencia al anterior, cosa que parecía imposible el año pasado ¿verdad?, a la vez que hacer hincapié en partes sintetizadas de las canciones haciéndonos ver las estrellas, literalmente. Cadencias hipnóticas -como en la excepcional Robot Stomp, en la que nos recuerdan una vez más que estás a inmerso en un viaje lisérgico a lo profundo del universo-, incisiones en forma de viajes espaciales musicales materializados por un uso exquisito de toda suerte de glitches, sintes y demás parafernalia electrónica perfectamente orquestada con las partes en las que la potencia y, por qué no, brutalidad rockera hacen acto de presencia; como en la genial Song Of Everything, en las que nos vomitan su manifiesto a favor de libertad. Libertad que se esconde en el confín más recóndito del Universo que recorre este Frying on this Rock.

Según avanza el álbum sentimos una irrefrenable necesidad de rebuscar en los viejos armarios de nuestro trasero en busca de los sagrados iconos que creemos elevarán la experiencia White Hills a otro nivel: lámparas de lava, camisas de irritantes y llamativos motivos y colores, patillas y sustancias prohibidas. Muchas sustancias prohibidas. Psicodelia espacial en estado puro el de estos newyorkinos que nos hace querer convertirnos en la tripulación de aquella cochambrosa Dark Star de John Carpenter y atravesar el hiperespacio a ritmo de las cinco -más un par de sorpresas más- canciones que nos ofrecen White Hills aquí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: