Boris – Cosmos (2012)

por Álvaro Mortem

Boris - Cosmos (2012)Si como afirmara el filósofo Ludwig Wittgenstein de lo que no se puede hablar hay que callar, entonces la única crítica responsable que podría realizar es aquella que yo callo en favor de la incógnita; nada puede decirse del arte, del auténtico arte, que no pase necesariamente por no encontrar más que una concatenación de inexactas palabras que vacían de sentido auténtico y pleno el mensaje allí expresado: todo lo que puedo hablar será siempre menos completo y perfecto que aquello que pretende ser hablado. Toda comunicación se da en el arte en sí, en aquello que nos transmite el fenómeno artístico en sí mismo, y todo lo que se pretenda hablar de él debería ser sólo silencio. Ese es el sentimiento trágico del arte.

Hablar de Cosmos, el último trabajo hasta la fecha de los japoneses Boris, pasa necesariamente por pretender hacer un extrañamiento en el cual lo ininteligible por la razón se convierta en algo cristalino de explicar. Su estilo pausado, atmosférico en su primera y tercera parte —lo cual incluye, pero no exclusivamente, a) gongs, b) drones, c) el espíritu de la furia, d) melancolía brillante, e) el vacío significante del mundo, f) guitarras psicodélicas, g) el clásico sonido de Boris—, se muestra como un desarrollo que se alude a sí mismo en un vaciado que da paso al himno central, una impresionante oda que oscila entre la psicodelia y una suerte de stoner rock clásico à la Melvins revisitado desde una perspectiva líquida; el sonido es fluctuante, serpeteando siempre entre decisiones de como asumir una forma completa de sí mismo, y por ello inaprensible en tanto aquello que evocan está siempre más allá de la explicación racional. Todo el desarrollo nos suena tremendamente familiar, como si en su impetuosa brevedad se encontraran las claves de todo aquello que ya conocemos de forma implícita al respecto del grupo, pero a su vez tiene un je ne sais quoi de extrañeza que impide cualquier acercamiento que no sea desde la completa fascinación por el conjunto — si Cosmos es arte es sólo porque nos fascina, porque nos arrebata, porque nos enseña algo sobre la existencia humana aunque no sepamos exactamente el qué.

¿Cómo se puede hablar de un disco como Cosmos, tan perfecto y absolutamente lleno de referencias tanto a la historia del rock como a la discografía del grupo? No se puede. Y de lo que no se puede hablar, es mejor callar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: