Satyricon – Volcano (2002)

por Xabier Cortés

SatyriconEscapar de las dulces garras de la rutina tiene siempre que ir acompañado de una ruptura meditada de todo aquello que nos ha llevado a esa maldita zona de bienestar perpetuo. Esa constante inquietud por evolucionar el arte, manteniendo siempre la esencia de su génesis y un objetivo claro y debidamente identificado, es la que mantiene vivo el espíritu de aquellos músicos que merecen ser considerados verdaderos artistas. En el caso de Satyricon esta especie de purga, esta reinvención de su sonido ha venido de un intenso ejercicio de retrospección hacia las raíces puras del black metal, pero no para quedarse ahí. No, fueron a la fuente primigenia, llegaron hasta Venom, recuperaron ese marcado sonido hard rock, rock ‘n roll si me apuráis, lo depuraron pasándolo por su perfectamente engrasada maquinaria black metal y lo han trasladado a este siglo XXI añadiéndole nuevos componentes sonoros, convirtiéndose en unos nuevos Satyricon pero manteniendo la sustancia primigenia del grupo. Como no podía ser de otra manera.

Con su polémico anterior lanzamiento a este Volcano -el complejo e incomprendido Rebel ExtravaganzaSatyr, Frost y compañía, no estaban más que construyendo una base firme sobre la que desarrollar su evolución. Rebel Extravaganza no fue, al contrario de lo que se dice, una dolorosa muestra de la degeneración de un grupo mítico en la escena blacker noruega -y por ende mundial-, al contrario, Rebel Extravaganza era el boceto de nuevo comienzo, una nueva senda en la que seguir  para lo que ellos sabían que se avecinaba después. Este Volcano es la cúspide. Es el state of the art particular de Satyricon y no debe ser (mal)interpretado como una bajada de pantalones -que, desde luego, en el black metal les podemos poner nombres y apellidos- para arrimarse a esa mercadotecnia comerciante de falsos sueños y constructora de falsos mitos a base de cambiar su propuesta y dulcificarla. Volcano es refinado, elitista incluso, su labor principal ha sido saber rescatar al moribundo black metal de esa ciénaga pestilente en la que se encontraba agonizando para quitarle el óxido y la mugre, para convertirlo en un perfecto rendez vous entre la sutileza y la violencia, una cristalina brutalidad rebosante de nueva energía y dispuesto a destrozar los pilares de la civilización occidental. Otra vez. Porque, que no os quepa la menor duda, este álbum nos destroza desde su comienzo con la vibrante y agresiva With Ravenous Hunger; todo un manifiesto sobre lo que se nos viene encima. Nos machaca sin descanso con las frenéticas Angstridden, Fuel For Hatred y Possessed -con un Frost desatado en la batería- y nos hace añicos con el épico colofón a esta obra que es Black Lava. Sin descanso. Olvidado queda ese sonido rudo, sucio del Dark Medieval Times, todo en Volcano es delicado y está cuidado hasta el más mínimo detalle. pero se mantiene ese halo violento y agresivo. Han conseguido mantener la esencia pero evolucionando el medio que trasmite su mensaje. Una vez más.

Dejarse rodear y rendirse ante la puesta en escena de estos noruegos se desvela como la única alternativa viable para comprender la magnitud de su propuesta. Hagámoslo pues.

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