Irezumi – Endurance (2008)

por Xabier Cortés

IrezumiTomar el nombre de Irezumi, el arte corporal japonés basado en un estilo muy concreto de tatuaje —la propia traducción de la expresión Irezumi vendría a ser algo parecido a «insertar tinta»— no es ninguna casualidad en el caso del artista francés que nos ocupa. Manuel Mesdag —el nombre real tras el moniker Irezumi— entiende la música no sólo como una forma de expresión, sino como ese algo más que penetra en la piel y deja su marca para siempre. Aquí es cuando la música adquiere un cariz más profundo; la música se convierte en un instrumento de memoria como lo es este arte corporal milenario, porque ¿acaso no son los tatuajes una forma más de plasmar nuestro periplo vital? Así lo entiende Mesdag y ha querido convertir este Endurance en una cápsula del tiempo para aglutinar en su interior la trágica historia de la primera expedición de Shackleton para cruzar el continente helado pasando por el mismísimo Polo Sur.

Irezumi nos sumerge en un mundo helado, un frío y agudo ambient cargado de paisajes gélidos es el que nos espera en la aventura de este Endurance. Mesdag ha sabido trasladar de alguna manera aquellos lejanos y evocadores elementos espaciales del Rubycon de Tangerine Dream a un paisaje igualmente inhóspito e inexplorado, como ya consiguieran también Vinterriket y su objetivo de plasmar su particular visión de la Naturaleza en forma de dark ambient brumoso y oscuro. Claro que aquí, en Endurance, no estamos frente a una oscura colección de siniestros pasajes a la que nos tienen acostumbrados otros exploradores, Irezumi no busca la belleza en esos inaccesibles recovecos de nuestro inconsciente más siniestro. No, Endurance nos evoca a un paraje virgen, a una belleza rotunda y absoluta por la no intervención de la mano del ser humano, misterioso e inhóspito por los innumerables peligros que se esconden tras la leve bruma que divide el horizonte, bello por el gélido olor que nos inunda nada más plantar nuestros pies en él. Resulta extremadamente fácil dejarse seducir por los ambientes oníricos —y a la vez peligrosos— que en este Endurance nos presenta Irezumi; hipnotizados por la majestuosidad de la llanura helada de la Antártida perfectamente trasladada a unos sonidos rozando lo místico y lo ritual. El susurro del viento en forma de suaves drones terriblemente inquietantes, se convierte en el nexo común entre las diez canciones que completan este álbum y se convierte en nuestro guía; nos avisa, nos alerta, nos introduce narraciones con la historia de la heroica expedición, como un hombre luchó y jamás abandonó a sus compañeros de expedición aun cuando todo parecía abocado a un final trágico.

Un ambient profundo, denso e hipnótico alejado de la tradicional ortodoxia del género por las soluciones sonoras que ofrece y también por el interesante hecho histórico que sirve de excusa para el álbum. Un disco que cumple también la función de convertirse en una sincera ofrenda a Sir Ernest Shackleton y su expedición, que nos narra unos hechos que pudieron convertirse en una tragedia pero que resultaron ser el medio con el que se forjaron unos héroes que hasta hace pocos años no fueron reconocidos como tales.

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