AUN – Black Pyramid (2010)

por Xabier Cortés

AUN-–-Black-Pyramid-jpg

¿Hasta qué punto somos conscientes del inmovilismo de uno u otro movimiento musical específico cuando somos ávidos consumidores del mismo? ¿Acaso somos incapaces de reconocer elementos comunes en las diferentes manifestaciones artísticas pertenecientes a un subgrupo estilístico concreto? Muchas veces nos dejamos cegar por la etiqueta, aceptamos y asimilamos el nivel alto de un disco simplemente por pertenecer a cierto ecosistema en el que nos sentimos cómodos e identificados , pero no caemos en la cuenta de que exista la posibilidad —por muy remota que ésta sea— de que se trate de una pieza más que se basa en los mismos pasos ya caminados, que repite los mismos clichés —por pereza, miedo a que lo consideren un outsider o por simple ineptitud creativa— a los que estamos más que acostumbrados y que aceptamos sin rechistar. ¿Qué ocurre entonces cuando un proyecto se sale de la norma pero mantiene sus fundamentos firmemente asentados en la esencia misma de una escena concreta? Muy sencillo, ocurre que, inesperadamente, la cinta que nos impedía comprobar la decadencia —y si no es decadencia, si por lo menos notables síntomas de cansancio—  cae irremediablemente al suelo y la realidad nos golpea con fuerza en la cara haciéndonos despertar de nuestro bien adquirido y autocomplaciente letargo. Black Pyramid de AUN es esa bofetada, es una invitación a conocer lugares remotos y explorar nuevos horizontes. Black Pyramid es el refresco que necesitaba el dark ambient.

Refresco en la a veces —no demasiadas, afortunadamente— saturada escena dark ambient de la mano de la adición natural de drones cósmicos en forma de guitarras saturadísimas y un sempiterno aura psicodélico. Un pulso vivo, tras esa trágica línea plana en el electrocardiograma y una salida a ese laberinto en el que muchos proyectos de dark ambient habían caído; una progresión más o menos lenta de sintetizadores pretendiendo evocar algo que ni siquiera ellos mismos eran capaces de plasmar en un simple papel. AUN proyecta su sonido más allá de cualquier frontera conocida por el ser humano, nos abduce con su hipnótica sucesión de loops desgarrados y nos transporta hacia lo desconocido, hacia lo misterioso a través de una compleja red de sucesiones sonoras que proceden de alguna inhóspita e inexplorada galaxia. Phoenix, con su misterioso encanto, ya nos pone sobre aviso; aquí no vas a encontrar el dark ambient al que estás acostumbrado, nosotros queremos ir más allá. Mucho más alla, parecen increparnos estos canadienses. Black Pyramid es un agujero de gusano, te absorbe, desconoces dónde acaba y ni siquiera sabes si serás capaz de sobrevivir. Pero lo haces y una vez terminan los casi cincuenta minutos de este viaje espacia,l todas tus preguntas quedan respondidas.

No nos confundamos, aunque AUN se concentre en ofrecernos un dark ambient diferente enriqueciéndose de su saber hacer y su bagaje drone, sigue siendo dark ambient; la misma esencia oscura se mantiene, la devoción por pasajes inmensos de sonidos sostenidos y lúgubres están ahí, pero de una forma diferente y desde luego original. AUN nos hace levantar la cabeza y nos obliga a fijarnos en le inmensidad del Universo con una colección de canciones soberbia y en clara progresión desde su anterior y excelente lanzamiento VII.

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