Cubismo Grafico – One Wish (2003)

por Álvaro Mortem

Cubismo Gráfico - One Wish (2003)

Si la condición connatural del ser es el perpetuo devenir, entonces deberíamos considerar que un género que se atasca dentro de unas coordenadas específicas está absolutamente alejado de aquello que resulta más propicio para todo cuanto existe; el estancamiento, la incapacidad de ir más allá de lo que en origen se fue o la repetición constante de aquello que ya una vez funcionó sin tomar riesgos, es la condición esencial del error. Es por ello que si un género popular como el shibuya-kei desea mantener su frescura debe ir más allá de sus grandes figuras, debe saber situarse en un avance desconocido que pasa por Pizzicato Five y Yukari Fresh pero se sitúa más allá de éstos. Como hacerlo es la responsabilidad a descubrir por cada uno.

Cubismo Grafico apuesta y gana por el absurdo que se desarrolla de una visión infantil del género, aunque nunca infantilizada, que transita los estados transitorios que van desde los estilos elegantes y ñoños de los 50’s de la chanson, tan populares en los gerifaltes del género, hasta las formas más chiclosas e infantiles que asociamos al mismo ya llegados la década de los 00’s; en One Wish Cubismo Gráfico desarrolla un extraño devenir que pasa por reforzar un sonido bossa nova, en gran medida loungue, sin por ello dejar de reforzar el síndrome de ascensor que atenazaba al género desde sus inicios. Nada hay en el disco que no sea esa concatenación extraña pero gozosa de momentos dispares, de encuentros felices entre géneros que nunca estuvieron destinados a encontrarse pero, sin embargo, se muestran perfectos en conjunción a través de la maestría de Cubismo Gráfico. Lo prodigioso de One Wish es su síntesis, su capacidad de aunar la música de ascensor con las formas retro más cercanas a las pistas de baile aun próximas al presente. Y es que, aunque nunca abandona estas coordenadas de pura esencia shibuya-kei concentrada y traída hasta el presente, no deja de sorprender que la otra gran tendencia del disco sea una rara avis de mayor calibre todavía: un cierto regusto al britpop de los 90’s, con un especial hincapié en The Verve.

¿Cómo combina entonces Cubismo Gráfico un sonido chulesco, vibrante y juvenil, con formas propios de los años 50’s y un tono que no abandona nunca el juego infantil? No lo hace: acoge la esencia de cada uno de éstos sucesos y los concentra como una unidad propia, creando un género propio que tiene el regusto de todos ellos pero no termina de ser ninguno en sí mismo: eso es elegancia, la capacidad de hacer de lo complejo, o lo directamente imposible, algo sencillo. De éste modo sale airoso Matsuda Gakuji, alias en el gris mundo que llamamos Realidad® del habitante del colorido universo de Cubismo Grafico, de un proceso imposible que se muestra aquí como transparente tanto en sus influencias como en el proceso en que éstas han sido procesadas. No hay nada transgénico en ellas, pues han sido cultivadas y exprimidas a mano en los chillones barracones de la felicidad tras el estudio de grabación donde se gestó One Wish. Quizás por eso éste es un disco vital, capaz de sacarnos una sonrisa hoy mientras nos hace contonearnos al son del admitir que quizás, sí, aun se puede hacer algo nuevo. Sólo hace falta querer seguir deviniendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: