My Bloody Valentine – m b v (2013)

por Álvaro Mortem

My Bloody Valentine - m b v (2013)

Aunque a priori suene contraintuitivo, ser perfeccionista no significa que los resultados que uno consigue cuando da por concluido un trabajo hayan de ser necesariamente perfectos; el ser perfeccionista implica un modo de abordar la perspectiva de una acción, pero no los resultados de la acción misma. Es por ello que por mucha voluntad que se tenga en la perfección posible de nuestros actos, para conseguirla hace falta algo más que la voluntad de conseguirla (un cierto sentido práctico de lo que queremos conseguir, una continuidad en términos absolutos de la idea regidora del trabajo, una perspectiva general sobre los otros trabajos que serían próximos al nuestro, et al). Es por ello que cuando esas otras cosas fallan, lo que nos queda es sólo la posibilidad de una perfección que nunca ha sido.

Lo anterior se aplicaría de una forma quizás demasiado perfecta para nuestro gusto con My Bloody Valentine, los cuales siempre han sido conocidos como el epitome moderno de la absoluta perfección, ya que en m b v se sitúan por vez primera en su carrera como la antítesis de un trabajo bien terminado y cerrado. Esto no significa en ningún caso que el disco sea malo, siquiera que sea una mediocridad, pues My Bloody Valentine están más allá de toda posibilidad de la fatalidad incluso cuando fracasan en sus intentos, sino que significa exclusivamente que no ha conseguido llegar hasta allí donde sí consiguió erigirse Loveless: faro guía para entender el presente artístico de su tiempo. Y si no lo consigue es porque a pesar de que hay una intención perfeccionista que ha hecho del disco algo con una calidad rayano lo sublime para cualquier otro grupo del género, fracasa desde el mismo momento que obvia todo aquello que debe acompañar el perfeccionamiento. m b v sería el disco perfecto de shoegaze, el disco definitivo del género, si entre Loveless y el presente no hubieran pasado veintidós años en los cuales el género ha tenido tiempo de morir y revivir de sus cenizas varias veces.

Aunque sigue ahí el enfermizo perfeccionismo del cual hace siempre gala Kevin Shields, el trabajo da la sensación constante de situarse en un estancamiento transitado en el principio de los 90’s, negándose así a explorar una paleta de sonidos que se salga de las posibilidades musicales que tuviera el género en aquella época. He ahí que lo que encontramos ante el disco sea que, salvo contadas excepciones, siendo en este sentido Who Sees You la más ominosa y perfeccionada, siempre se cierra sobre una posibilidad que se nos muestra no como caduca pero sí como fácilmente perfeccionable si no se hubiera ignorado los avances que la música ha ido desarrollando en esta larga década donde el grupo han estado in absentia. Siguen ahí las murallas de ruido, el tono particularmente melancólico del grupo y las ansias de alcanzar un je ne sais quoi que nos transporte al mundo secreto del ruidismo desmoronándose sobre el mundo, pero se ha perdido algo por el camino: el espíritu de cambio. No hay intención de hacer concesiones hacia la evolución del género, pero tampoco hacia una evolución del propio grupo: todo suena como un montón de sketches, un esbozo esquemático de un disco más que un disco en sí mismo; hay perfeccionamiento, pero no intención de perfección hacia algún lugar real.

En algún punto olvidado del camino de My Bloody Valentiene el grupo perdió el norte, quedándose dando vueltas sobre sí mismos buscando una salida inexistente hacia un afuera de su propio afuera; nada hay en el disco que no remita hacia el pasado, pero también a una búsqueda carente de criterios que nos hace mirar con extrañeza a aquellos que en el pasado cada vía que abrían siempre era coherente y lógicamente conectada con la anterior. Siguen siendo mejores que el grupo medio del género, incluso que la mayor parte de los grupos mayores del mismo, pero sigue siendo un fracaso para todo aquello que en su día nos demostraron que eran capaces uno de los grupos con más capacidad evocativa de su propio presente. Por eso m b v es un acontecimiento agridulce, porque quizás preferíamos quedarnos en Loveless sólo soñando lo que podría haber sido m b v

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One Comment to “My Bloody Valentine – m b v (2013)”

  1. Yo no te entendí ni una mierda… ¿estas diciendo que el álbum no es tan bueno? A mi me parece alucinante, el mejor del año ya por mucho, sólo si no llega el tonto de Jeff Mangum y se le ocurre sacar algo nuevo. Para qué disfrutes este álbum te recomiendo olvidarte de todo lo de My Bloody Valentine y olvidarte de LOVELESS sobre todo. No es mejor que Loveless, claro. Y tienes mucha razón con eso de que sí no hubiese salido veinti y tantos años después, hubiera sido uno muy grande, no tanto “definir el sonido” pero si hubiese sido genial. Hubiera salido ahí por el 2000 eso hubiera está muy padre. Pero aún así, es un álbum enorme. 10/10

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