Kavinsky – OutRun (2013)

por Álvaro Mortem

Kavinsky - OutRun (2013)Cuando algo se hace de rogar, cuando se genera una necesidad artificial de tener aquello que se nos promete pero se nos priva por el momento, lo más probable es que acabe por padecer el problema clásico de aquel que se pasa de parada: defraudar las infladas expectativas de todos aquellos que lo esperaban. En el caso que nos ocupa estamos hablando de un testarossa puesto sobre los 200km/h en una idílica autopista de neon rosa en una calurosa noche de California dispuesta a derrapar ante el abismo de la decepción; un bello suicidio, en tanto suicidio, nunca puede ser bello. Con lo que no contaba nadie es que el avezado conductor de esta preciosidad de fuego no era sólo un buen conductor, era el mejor conductor posible para sus circunstancias.

Kavinsky, después de tres EP’s en tres años y un silencio discográfico de casi cinco, desembarca con OutRun para demostrarnos lo obvio: construir un discurso propio coherente es algo que sólo puede conseguirse cocinando a fuego lento las influencias heredadas, evitando así en el proceso caer en el mero pastiche. Si hasta ahora había conseguido mostrarnos que podía hacer que la electrónica de los 80’s sonara como algo que se podía haber hecho ayer, sólo que mejor, en éste disco decide que el giro debe ser in extremis y más radical si cabe: las guitarras imposibles que adornan algunas de las piezas (nuevas) más fantásticas y la selección y orden de los temas hacen del trabajo una de las apuestas más sólidas del presente. En un tiempo donde la archivística es el principal valor musical, Kavinsky elige ir al archivo para crear su propio estilo. Acelera, toma el freno de mano suave pero firme, suelta el acelerador para pisar totalmente; el derrape hace que las ruedas laterales rocen el abismo, pero se queda dentro demostrando así que lo suyo no fue casualidad: él es buen conductor de su presente.

Si las ruedas de Kavinsky coquetean peligrosamente con el abismo es por la elección, impopular pero necesaria, de repetir algunos de los hits más ominosos de sus anteriores trabajos. Aunque esto podría entenderse como una traición, y así lo ha entendido buena parte del público, la interpretación más estimulante sería otra: esas canciones conforman un núcleo fuerte que sirve como contraste y progreso perfectamente definido dentro del paradigma de OutRun. Son unas canciones de una fuerza avasalladora, prácticamente sin parangón en su estilo, por lo cual es completamente lógico que no sólo las deje fijas en un trabajo anterior menor, sino que las seleccione como parte de un debut que desea lo más perfecto posible; incluso aquello que no es nuevo, en el conjunto del trabajo, suena como nuevo. Es por ello que Kavinsky sale victorioso de la carrera mortal donde la mayoría de sus predecesores han muerto mucho antes de llegar hasta donde él siquiera ha tenido el mínimo riesgo de haber podido caer. Si eso no es suficiente para ver en OutRun una obra maestra, quizás es que la música esté condenada.

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2 comentarios to “Kavinsky – OutRun (2013)”

  1. Para mi una joya de disco, al principio te choca que casi todos los temas no sean inéditos, pero tras escuchar el disco unas cuantas veces te das cuentas de que están porque tienen que estar!

    Buen post!

  2. Me encantó tu reseña, muchas felicidades, en cuanto a Outrun ya estoy ávido por poseerlo.

    Saludos!

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