Aborym – With No Human Intervention (2003)

por Xabier Cortés

AborymEn ese constante ninguneo y menosprecio por la parte de sector más tradicional —y tradicionalista— del black metal hacia la cara más industrializada de sí mismo, ese black metal que se encuentra cómodo acompañado de sonidos sintéticos y artificiales, en el mejor sentido de la palabra, que ayudan a resaltar su menaje. En este repulsa pueril a todo aquello que se salga de lo que nuestro paladín trve considere que tiene que ser ser  no se encuentra más que una tierna incapacidad para asimilar  todo aquel sonido electrónico que «ensucie» (sic) la pureza de la música, de su música. Desde luego que éste es un mal endémico del que sufre la escena metálica, y me temo que seguirá sufriendo durante muchos años sobre todo en determinados sectores de la misma: un rechazo sistemático a todo aquel sonido que se salga del canon que ellos consideran auténtico y una caza de brujas para todo aquel que ose mancillar tan sagrados postulados. Lo que nos deja a nosotros, los otros, como predicadores en un desierto en el que, eso sí, cada vez se encuentran más incautos dispuestos a dejarse arrastrar por sonidos experimentales y en constante evolución. Un sonido como el de este With No Human Intervention de los italiano-noruegos Aborym.

En esta constante batalla por defender —todavía hoy, en pleno 2013, muchos de nosotros intentamos averiguar en qué forma puede ser tomado como un ataque la sana intención de hacer evolucionar un género musical concreto y llevarlo a un nuevo nivel inexplorado— a su tesoro de estos locos innovadores, el paladín de lo trve no dudará en vomitar su colección de argumentos, entre mis favoritos se encuentra aquel que menciona la esencia y la destrucción de la misma, sin dignarse a escuchar detenidamente su nuevo artefacto a odiar, no vaya a ser que descubra que realmente esa esencia que él tanto defiende se encuentra ahí mismo pero elevada hacia una nueva dirección. Hacia este nuevo camino es donde se mueve Aborym con una exquisita mezcla de ese espíritu maligno tan blackmetaliano pero con ciertos injertos mecánicos, muy ballardianos si me apuráis por aquello de la mezcla de la sangre, fluidos humanos varios, carne y metal, para conseguir una de las piedras angulares del movimiento, efímero por otra parte, black metal industrial. Ritmos sintéticos y machacones, guitarras herederas de la tradición mas ortodoxa del black metal aunque se atrevan con algún que otro punteo, voces desatadas de la mano del siempre genial Attila Csihar, ramalazos barrocos en Digital Coat Masque —que harían sonreír a Igorrr gracias ese clavicordio barroco fusionado con una base electro desatada— y una colección inmensa de recursos electrónicos que van desde los bucles trance hasta los devaneos con el techno sin ningún tipo de complejo de Chernobyl Generation, completando una obra con alma black metal y que toma forma de una suerte de engendro entre lo biológico y lo mecánico.

En el futuro apocalíptico la máquina se unirá al hombre en una dolorosa asociación que nos convertirá en mensajeros de una nueva verdad y Aborym nos adelanta cómo será este nuevo mundo en un disco en el que no hay hueco para el ser humano tal y como lo entendemos hoy en día.

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