aivi & surasshu – The Black Box (2013)

por Álvaro Mortem

aivi & surasshu - The Black Box (2013)Aun cuando admitamos que todo está inventado, la verdad es que aun nos queda la ensoñación de poder encontrar que sea lo suficientemente original como para considerarnos descubridores de algo. Ésto, que no deja de ser casi fantasioso en la era de la archivística, es lo que nos motiva a seguir investigando al respecto de cualquier cosa: como arqueólogos de lo imposible, buscamos en todas partes algo que nos demuestre que aun quedan eslabones perdidos aun desconocidos en el mundo. Y aunque lo que conseguimos generalmente está muy lejos de poder considerarse eslabón perdido alguno, de vez en cuando si conseguimos apropiarnos de ciertas formas específicas que aportan una interesante nueva perspectiva del mundo.

aivi & surasshu son prácticamente una reliquia de otro tiempo por su necesidad casi enfermiza de encontrar algo que sea nuevo, fresco, interesante. Para ello no asumen la problemática perspectiva de investigar una nueva posible fuente a través de la cual crear un género aun sin inventar, sino que toman el gratificante (para el artista) camino del medio: la hibridación. Es por ello que en su mezcla de jazz ligero con ciertas asunciones propias del chiptune consiguen una combinación que, contra todo pronóstico, funciona; su sonido es fresco y elegante sólo en tanto el chiptune refuerza el sonido del jazz, le da una vuelta que sería imposible con los instrumentos clásicos del género. En este sentido este reinventarse no sería absolutamente novedoso, pues sólo introduce un cambio en la instrumentación dentro de una composición extremadamente clásica en el contexto del género, pero sí que aportaría una cierta significación de la cual estaba antes carente. No es el descubrimiento de una mina por explotar, pero es un interesante donaire que hace más agradable la estancia.

Como si de un Tintin wannabe, aivi & surasshu se nos presenta como alguien que va en busca de aventuras pero que lo hace siempre manteniéndose en la comodidad de una cierta concatenación de estereotipos conocidos a través de los cuales aferrarnos; allí donde se sitúa la aventura es extraño, pero lo que rodea el investigarlo nos resulta familiar. Quizás por eso resulta tan interesante. Al no alejarse ni un ápice del sentido clásico del jazz tampoco abandona aquello que seduce de él. Su elegancia viene dada por aquello de lo cual no se separa, pero seguramente sin situarse en esa no-separación tampoco conseguiría conquistar un cierto estilo propio —el cual podría considerarse insuficiente, aun cuando personalmente no podría afirmar algo así en absoluto—. Quizás la novedad está sobrevalorada, quizás deberíamos aprender a disfrutar también con esas pequeñas cosas que devuelven el brillo ya perdido a nuestras joyas de siempre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: