Iron Maiden – Brave New World (2000)

por Xabier Cortés

Iron_Maiden_-_Brave_New_WorldInfatigables tras casi cuarenta años de carrera, ya va siendo hora de que consideremos a los ingleses Iron Maiden y mal que le pese a muchos, como uno de los grupos más influyentes e importantes dentro, no ya sólo la escena metálica mundial, también de la música contemporánea en general. Bajo la dirección inquebrantable de Steve Harris, la dama de hierro tuvo la capacidad de encontrar la energía para resistir la  durísima para el heavy metal década de los noventa pariendo uno de sus mejores álbumes, Fear Of The Dark, y enfrentándose a aquellos que vaticinaban el fin de una era, la era de oro del heavy metal llena-estadios de los ochenta. Iron Maiden, condenado al olvido por la prensa musical generalista —la metálica, como siempre que se trata a uno de los gallos de la escena, reserva mes a mes espacio suficiente para hablar de los de Leyton— cuando se encumbra a otros elementos y pastiches metálicos hasta la nausea, ha sabido no sólo retener a su amplia base de fans que se engancharon a ellos en los ochenta, si no que con su fórmula genuina y honesta de hacer música han sido capaces de conectar con las las nuevas generaciones que han encontrado en Maiden un ejemplo de honradez musical y con eso han mantenido su capacidad para llenar estadios sin mostrar ni una gota de agotamiento.

Brave New World llegaba en un momento extraño para la dama de hierro; Blaze Bayley —sustituto de Dickinson tras la marcha de éste en el año 93— había sido invitado a dejar el grupo tras dos lanzamientos que no eran malos, pero desde luego no llegaban a los estándares de calidad que manejaban Iron Maiden. A la vuelta de la voz de Bruce Dickinson había que sumarle la vuelta también de Adrian Smith, pasando Iron Maiden a tener tres guitarristas y abriendo con ellos nuevos horizontes musicales más complejos. Harris y su tropa podía haber tomado el camino fácil —y no seríamos capaces de culparles por ello— y convertir este Brave New World en un coming back al uso, reutilizando viejos esquemas de probado éxito, pero eso no sería propio de la idiosincrasia de Iron Maiden. Este álbum tenía que representar todo un tour de force en el sonido de la dama, debía convertirse en todo un state of the art en el que demostrar a aquellos que habían perdido la fe en ellos, que Iron Maiden todavía tenía potencial para componer auténticos himnos atemporales. El primer zarpazo, The Wicker Man, deja las cosas cristalinas y nos anuncia a unos Maiden diferentes y evolucionados, recuperando ese fanatismo por el cine y elevando el sonido clásico y vibrante de Aces High, The Trooper y compañía a un nuevo nivel de complejidad. En todas y cada una de las canciones de Brave New World podemos encontrar elementos comunes con muchos de sus hits pasados — como sucede con la deliciosa Blood Brothers que nos retrotrae sutilmente a la época del Piece Of Mind y esa maravilla llamada Revelations—, todas estas nuevas composiciones elevan un poco más el listón y convierten a este álbum en uno de los mejores de la banda junto con Powerslave —y el Fear Of The Dark, el Seventh Son Of A Seventh Son, etc.—.

Iron Maiden siempre estará ahí, seguirá fiel a sus raíces humildes en estos tiempos en los que lo honesto se ve amenazado por tretas y subterfugios, los discos de la dama de hierro siempre se mantendrán en su posición genuina y serán siempre un ejemplo de sinceridad y lealtad musical, de las que ya pocos quedan. Up the Irons!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: