Deinonychus – Mournument (2002)

por Xabier Cortés

DeinonychusLa Muerte y toda la parafernalia ritual a su alrededor es algo que inevitablemente ejerce un magnetismo casi adictivo en un número significativo de grupos dentro del universo metalero —obviamos deliberadamente aquí a esa caterva de pastiches pseudogóticos con más inversión en maquillaje, marketing y en el catálogo de Alchemy Gothic® que en alcohol—. Pero si hay un género dentro de toda la vorágine de estilos y subestilos metálicos al que la Muerte sirve de inspiración directa, una muerte romántica si queréis, ese es el doom metal y sus derivados. El doom se embadurna de una melancolía que bebe directamente de las fuentes del romanticismo de principios del XIX; la desdicha de un amor truncado por una muerte inesperada. Desde luego que no sólo se inspira en la forma, también en el fondo al entender el romanticismo como una ruptura con todo lo anterior, contraponiendo lo sentimental a lo racional y chocando frontalmente con la piedra filosofal del periodo ilustrado que precedía a éste; el doom metal rompía la tendencia dominante en aquellos años ochenta y buscaba sonidos más lentos y densos que dieran soporte a un despliegue lírico melancólico y lúgubre. Deinonychus toma esta base, la hace suya y despliega su fúnebre manto en este Mournument.

El mérito de Deinonychus es haber sabido recoger varios elementos del doom y de su vertiente más lenta y pesada —el llamado funeral doom metal (sic)—para tamizarlo junto con algún que otro matiz á la Burzum, más que nada por el agónico e increíble trabajo vocal de Marco Kehren, para parir una obra oscura y desesperada. El perfecto equilibrio entre los densos y pesados elementos —marca de la casa y herederos de la mejor tradición de Funeral o Skepticism— que forman la base de Deinonychus da pie a que nuestros lánguidos pasos nos guíen a ese lúgubre lugar parecido a un limbo vacío en el que nos asaltarán viejos y doloroso recuerdos pero en el que extrañamente llegaremos a un estado catatónico de tranquilidad y paz absoluta. Deinonychus reivindica con furia y testarudez, la belleza de la melancolía bien entendida, el magnetismo del sufrimiento de unos recuerdos dolorosos que somos incapaces de olvidar y que nos asaltan en las noches solitarias, el incómodo placer de la soledad, todo esto concentrado en once gritos desesperados a la melancolía romántica, entre las que se incluye una etérea e impresionante versión del Ancient Dreams los padres suecos del doom épico, Candlemass, como si ésta fuera un guiño a modo de sincera ofrenda a las raíces primigenias del sonido de este proyecto holandés.

Deinonychus te ofrece una catársis fúnebre enterrándote en una fosa en la que se dan la mano el doom, el black y una atmósfera recargada a la más pura tradición gótica, cada canción se transforma en una palada de tierra más sobre nuestro cuerpo inerte mientras notamos como las dulces y venenosas melodías se adueñan de nuestra mente y la tierra invade nuestras fosas nasales impidiéndonos respirar. Todo esto sólo lo podrás encontrar en este monumento funerario de Deinonychus.

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