Haus Arafna – Butterfly (2003)

por Xabier Cortés

Haus ArafnaUna función que no debemos ignorar de la música es su capacidad para exorcizar, y permitidme que me ponga un tanto peliculero y dramático aquí, esos demonios internos —los del propio artista en primer lugar, y los nuestros después; una vez asimilemos todos los vericuetos sonoros que el artista ha dispuesto— que nos atenazan y que aparecen sin avisar en el momento más insospechado. La música como redención y purga de una hostilidad, por poner un ejemplo, incompatible con nuestro yo exterior pero que nuestro inconsciente se encarga de planificar minuciosamente en nuestra mente son que nosotros tengamos ningún tipo de control sobre ella. Nosotros como oyentes debemos intentar alcanzar ese mismo plano en el que el artista está situado —o por lo menos estaba situado en el momento de crear— con el objetivo de hacer nuestros sus miedos, sus frustraciones y todos esos elementos materializados en su obra. Butterfly del dúo alemán Haus Arafna captura toda esa violencia enterrada en el inconsciente de Mr. y Mrs. Arafna y nos los dispara a la cara directamente con la esperanza de que seamos capaces de asimilar el fondo de su despliegue ruidista y que veamos reflejadas en sus composiciones las mismas frustraciones y miedos que les atormentan.

Decir que Haus Arafna es uno de los proyectos más importantes e interesantes de todo ese universo extremo-electrónico-industrial puede parecer, y lo es, obvio y baladí pero también es necesario recordar y, sobre todo, ofrecer el trono a aquel que se lo ha ganado a pulso con la contundencia de una discografía sólida, consistente y honesta. Haus Arafna es una fuerza ruidista de la vieja escuela, sobre todo por el inconfundible tono orgánico y vivo que le confiere el uso de artefactos analógicos para la creación de sus himnos, pero también por mantener esa crudeza propia de los trabajos industriales surgidos a finales de los setenta, pienso aquí en los Throbbing Gristle del 20 jazz Funk Greats, con un colección de sonidos, glitches y oscilaciones rítmicas frías y mecánicas. Hay que reconocer, sería injusto no hacerlo, que este Butterfly se basa menos en el frenesí ruidista que campaba a sus anchas en los anteriores Children Of God y Blut pero esto no quiere decir que no nos vayamos a encontrar con momentos absolutamente desquiciantes, como sucede en la hipnótica Hingabe, que nos trasladarán de forma sutil a sus anteriores trabajos aunque siempre con la mirada puesta en el futuro encontrándose en una constante evolución que podremos apreciar en los pequeños detalles, como son, por ejemplo esas voces monótonas rozando el estilo poético del spoken word que nos acompañan durante todo el disco.

Haus Arafna nos tiende una mano y nos ofrece un viaje a su propio y estremecedor inconsciente, un viaje que recorrerá sus perversiones, sus miedos, sus viejos fantasmas y que al final del mismo, si nos hemos acercado a él con la predisposición adecuada y en el momento oportuno, haremos nuestras esas mismas frustraciones y exorcizaremos nuestros propios fantasmas de una manera más o menos saludable. En nuestra mano queda aceptar o no esta invitación del dúo germano. Yo, desde luego, ya tengo mi respuesta.

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