Orchestral Manoeuvres in the Dark – History of Modern (2011)

por Álvaro Mortem

Orchestral Manoeuvres in the Dark - History of Modern (2011)Sólo en aquello que está muerto nada cambia ni puede cambiar, por lo cual si vivimos en una sociedad agonizante permanecer en la misma situación sólo nos llevará hacia su irremediable morir. La imposibilidad del cambio es imposible. Este cambio de paradigma se puede ver muy bien en el estilo artístico, pues lo que una vez fue la vanguardia ahora no es más que puro clasicismo obsoleto: aunque connatural a cualquier creación humana, en la música tiene un particular correlato. En ella podemos ver ese deambular ciego al pasado para encontrar el futuro, una vuelta al pasado como (intento) de actualización de un discurso presente de valores añejos.

Como una genealogía más que una historia, la vuelta de OMD nos propone un especulativo viaje por la forma moderna de los sonidos —que no posdernos, pues renuncian a entrar en el juego de una dialéctica que no establecería separación con un momento anterior: la posmodernidad es el espectro vivo de la modernidad— que son aun capaces de parir. ¿Por qué genealogía y no historia? Porque la historia sería una definición estricta de lo que fue el sonido; la genealogía siempre parte como parodia, distorsionada visión que origina una nueva conformación de los hechos. De este modo donde el revival synth pop nos ha dado una cantidad obscena de clones de los propios OMD, ellos hacen lo contrario: articulan un sonido actualizado a través de su (re-)modernización; a partir de su sonido anterior, lo traen hasta el presente sólo para eyectarlo hacia su tiempo pasado. Ese tono paródico, camp si se prefiere: el ser conscientes de su condición y divertirse con ello, es el núcleo básico de su concepción: no hay pretensión de revolucionar el género, por eso inicia una (micro)revolución.

History of Modern, el cual debería ser rebautizado oficialmente como Genealogy of Modern, es un abrupto pero interesante intento de amoldar la estética de los 80’s a un mundo que, si bien era preconizado ya entonces, ha tomado un rumbo radicalmente diferente al cual OMD cantaban. Pero no del todo. La preocupación nuclear sigue ahí, ya no digamos la pregunta sobre los límites de la técnica —porque la bomba nuclear podía matarnos a todos, pero los drones pueden seleccionar a quien matan: en ambos casos, se vive como un triunfo lo que es una pesadilla del avance tecnológico—, porque de hecho la modernidad sigue viva. ¿Cómo ha podido acabar algo donde no ha habido cambio práctico? OMD siguen siendo ellos: si los has oído alguna vez en tu vida, y lo has hecho, ya sabes como suenan. OMD, como el mundo, siguen siendo los mismos y están aun flotando en el mismo punto: en una modernidad que empieza a parecer eterna.

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