The Lab – Homodigitalis (2003)

por Xabier Cortés

HOMODIGITALISwebEn su continuo anhelo por alcanzar la inmortalidad el ser humano busca, estudia y crea infinidad de artefactos con el único objetivo de vencer a la eternidad. Derrotarla por nuestros propios medios, condensando un proceso evolutivo, que de forma natural nos llevaría varias generaciones, en unos pocos años. La dualidad hombre/máquina, una frontera que cada vez se emborrona más y más, una fusión que se nos presenta como inminente: la evolución nos unirá en perfecta simbiosis con elementos mecánicos y cibernéticos que potenciarán nuestros músculos, aumentarán nuestra memoria y capacidad de aprendizaje y sustituirá al frágil y mortal tejido humano por alguna suerte de piel sintética virtualmente indestructible. ¿Supondrá esta mecanización ballardiana del cuerpo la muerte del ser humano como tal lo conocemos? ¿Es la destrucción un paso necesario en el devenir evolutivo de una especie? ¿Es la Máquina nuestro futuro? Son cuestiones que nos asaltan cuando nos enfrentamos a este Homodigitalis de los madrileños The Lab, una obra que va más allá de lo sonoro ya que fue concebida para dar soporte sonoro a una película creada junto con el diseñador gráfico Bernardo Rivavelarde, con la que compartía nombre y que fue proyectada en la Biblioteca Nacional.

Homodigitalis se desarrolla en tres fases: El Cuerpo, La Máquina, El Futuro. En la primera parte se nos presentan orgánicos, humanos, nos introduce uno de los dos elementos imprescindible para este experimento: el ser humano. Sonidos épicos, coros, pasajes sinuosos, reverberaciones orgánicas y un marcado carácter dramático en las seis piezas que componen este acercamiento al ser humano que finalizan, como no, con la muerte del individuo. En la segunda parte, La Máquina, entra en escena el segundo y último elemento indispensable para el ambicioso experimento al que nos enfrentamos. Aquí nos dejaremos llevar por los sonidos mecánicos, artificiales, fríos en ocasiones pero que se tornan cálidos a medida que avanzan hasta alcanzar el clímax. Un punto en el que las dos entidades se fusionan en una sola, acontecimiento que queda detallado de forma sobrecogedora en Simply You y en el que nos encontraremos con una comunión perfecta entre esas partes orgánicas —las voces— de ese primer tercio con la fría mecánica de la máquina que se nos presentaba después. El resultado de esta unión es un nuevo ser, un ente que representa ese nuevo paso evolutivo ansiado por el ser humano. En la tercera y última parte, El Futuro, que completa este álbum se nos narra un futuro, un nuevo futuro en el que este híbrido hombre/máquina explora el mundo, un mundo nuevo y misterioso para sus recién estrenados sentidos mientras toma conciencia de sus nuevas capacidades.

Debemos empezar a tomarnos este Homodigitalis de The Lab como uno de los trabajos más importantes publicados en España dentro de la música electrónica. Un trabajo denso y profundo, con innumerables detalles que se nos irán descubriendo según vayamos adentrándonos más y más en esta bola de cristal sónica que nos sumergirá en un futuro inquietante.

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