Astrud – Mi Fracaso Personal (1999)

por Álvaro Mortem

Astrud - Mi Fracaso Personal (1999)Si tenemos un problema congénito en España es que incluso nuestros dichos populares ya especifican que es mejor no intentar hacerse un nombre dentro de los límites geográficos de nuestra crapulencia, pues nadie es profeta en su tierra —lo cual es obviamente falso: muchos son profetas en la suya, pero ningún español lo es en España—. Y en ese no parar a escuchar al vecino, desterramos al olvido la genialidad de la tierra. No es difícil entender que el prejuicio de que en este país no se hace nada decente, que no hay artistas, que no hay filósofos, que esencialmente no hay nada salvo árida estupidez, es un contrasentido; en El reino de la eñe, hay tantas tierras fértiles que es absurdo creerlas ausentes de todo posible fruto.

La llegada de Astrud a finales de los 90’s fue como un terremoto salvaje en nuestro territorio: no sólo era posible hacer un buen pop netamente español —aun cuando los referentes más evidentes sean la chanson, el synth pop y, quizás, un cierto deje shibuya-kei—, sino que era posible hacer un buen pop de tintes experimentales netamente español. Porque si hay algo en Mi Fracaso Personal es experimentación. Todo género, toda alteración, todo quebrar las convenciones, es explorado entre sus (metafóricas) cuatro paredes en busca de algo así como un estilo propio a través del cual poder articular un pop personal, un fracaso personal pop; no hay en él ninguna intención de hacer un mal remiendo de lo que se hace en EEUU, mucho menos de lo que se hace en cualquier otro grupo afortunado de Europa que haya encontrado un estilo propio, sino que Astrud buscan encontrar algo que sea exclusivamente suyo. Y lo consiguen.

Una de las mejores bazas de Astrud es quizás una de las condiciones más obvias de todo discurso: el uso del español. Al cambiar el idioma a partir del cual se articulan el significante, el significado cambia de forma radical con él; el pop en español tiene una serie de convenciones y problemas que no son connaturales al que provienen de los países anglosajones no porque haya diferencias culturales entre los países en los cuales se da, sino porque los propios idiomas tienen un sentido muy diferente de ritmo. Es por eso que los fraseos de Astrud suenan a priori extraños al oído, al menos para aquellos que no estén familiarizados en absoluto con grandes estilistas del pop como Beck, pero funcionan en tanto se dan su propia condición de facticidad. Incluso cuando cada canción de Astrud asume un estilo muy diferente del de sus semejantes, nos suenan próximas por su particular connotación rítmica desarrollado en sus voces.

Lo interesante de este primer trabajo de Astrud es como articula la posibilidad de un auténtico pop en español a la par que crea las convenciones a partir de las cual desarrollan una personalidad propia inimitable: Mi Fracaso Personal es la piedra roseta del auténtico pop español. Es por eso que si España fuera justa con sus profetas, actualmente Astrud serían considerados objetos de una pulcra admiración que hubiera provocado un estallido inmanente de posiciones encendidas al encuentro de su música; si España fuera justa con sus profetas, ya se habría encargado de que el mundo entero supiera de su valía. Hasta que no lo sea, nada hay de fracaso personal en aquello que no ha llegado aun más allá por la cerrazón de un país obsesionado con su propia maledicencia.

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One Comment to “Astrud – Mi Fracaso Personal (1999)”

  1. Es genial, me encanta, muchas gracias por hacérmelos conocer.

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