Queens of the Stone Age – …Like Clockwork (2013)

por Álvaro Mortem

Queens of the Stone Age - Like Clockwork

Todo acto de habla presupone contener una cierta verdad inherente de lo real. Si nosotros decimos algo, como por ejemplo «el último disco de los Queens of the Stone Age funciona como un reloj», nosotros estamos atestiguando que de hecho ese enunciado es normativamente correcto, que lo que decimos con él es cierto —salvo quizás si lo decimos irónicamente, salvo que entonces estaríamos afirmándolo dando un rodeo—. Es por eso que los nombres tienen un problema radical, y es que en tanto enunciados se suponen refiriendo cualidades de sí mismos: si llamamos a un disco Like Clockwork, lo mínimo que esperemos es que de hecho funcione like clockwork.

La vuelta de los Queens of the Stone Age después de un tiempo incierto no demuestra sólo que el título del disco está profundamente equivocado, pues aquí nada está siquiera próximo a conseguir funcionar como un reloj, sino que además nos demuestra que Josh Homme no tiene muy claro que está haciendo en ningún momento. El disco se aleja con fruición de los principios regidores del stoner y la psicodelia para centrarse en un estilo más simple, sin segundas lecturas, más próximo a una re-lectura sólo ligeramente desértica de algunos de los principios regidores del sonido Muse: épica falsamente contenida, guitarrazos intensos y vocales que atraviesan contundentes cambios de tono. Nada exclusivamente museiano, pero sí más próximo al indie rock de lo que podrían permitirse. Sumando a esa completa perdida de identidad una incesante necesidad de reflejarse en el espejo del éxito de Them Crooked Vultures, el conjunto queda como una amalgama indefinida apenas sí conectada por un demasiado fino hilo de personalidad.

…Like Clockwork es la antítesis del funcionamiento de un reloj. El único momento donde consigue definir algo así como una personalidad propia, incluso un giro agradable hacia otras costas que podrían dar, con trabajo y desarrollo, interesantes resultados, es precisamente allí donde se ve la mano de aquellos ajenos al grupo: en Fairweather Friends se ve el plumero de Mark Lanegan y Trent Reznor, y precisamente allí es el único momento donde sentimos que quizás eso podría ser un nuevo disco de los Queens of the Stone Age. El resto de momentos se podrían definir como un homenaje a Dave Grohl y una intoxicante influencia de Alex Turner —que no por casualidad, colabora en el disco—. Cada canción es hija de su madre y de su padre, ni siquiera puede saberse una autoría fuerte detrás del conjunto: …Like Clockwork sería a las Desert Sessions, su referente más próximo y evidente, lo que un primo subnormal diciéndole a Albert Einstein que el también puede revolucionar el mundo de la física: es candoroso en su ingenuidad, pero resulta ridículo.

Si prometes que algo funcionará como un reloj, lo mínimo que te exigirán es que funcione como un reloj. Es por eso que los Queens of the Stone Age, si al menos se hubieran declarado como otra cosa —algo para lo cual se le suponía facilidad a Homme—, no están presentes en este disco: si fuera el disco de un grupo novel, incluso de un grupo nuevo, sería un disco con interesantes aciertos. En tanto es un disco de Queens of the Stone Age, ocultaremos la vergüenza en la crítica más obvia: nunca prometas lo que no puedas cumplir.

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