Savages – Silence Yourself (2013)

por Álvaro Mortem

Savages - Silence Yourself (2013)Algo tiene el aire de Inglaterra, pues es el lugar perfecto para que nazcan los más oscuros productos de los mágicos efluvios de la tierra. Su obscena cantidad de místicos, poetas y músicos de las más cavernosas tinieblas atmosféricas harían temblar de envidia incluso al mas maldito XIX francés; cada rincón de Londres, cada fragmento de tierras bretonas, parece aludir constante hacia una mistificada realidad que sólo puede apreciarse cuando se profundiza en el subsuelo de su ígnota mundaneidad. Quizás por ello no nos extraña que todo el post-punk de aire gótico, incluso cuando su raigambre es más punk que cualquier otra cosa, ha nacido siempre en la pérfida Albion.

La incontestable fuerza que desarrollan Savages en su primer trabajo es sólo comparable a la contundencia con la cual expresan su Weltanschauung: si ya para empezar nos recomiendan que nos callemos, no tardarán en arrogarnos en la definición más exacta que se podría hacer del grupo: «estoy en las balas hacia el Sol». Como una bala atraviesan nuestros tímpanos unas guitarras celéricas que, sin embargo, palidecen en el asombroso combo que se desarrolla entre el bajo y la batería; sólo su contención en las partes más melódicas del conjunto consigue suavizar ligeramente un conjunto desmedido, completamente desquiciado, en el cual el (post-)punk brilla como por ensalmo. Quizás por lo que tienen de ensalmo sus fascinantes repeticiones de fraseos. Sólo es posible entender a Savages desde la brutalidad, incluso con el contraste menos brutal que suponen las voces de Jehnny Beth —que más que salvajes deberíamos considerarlas, si pretendemos ser exactos, corrosivas—.

La música necesita huracanados vórtices de brutalidad para seguir adelante. El valor de Savages, fuera de cualquier clase de análisis feminista que les dará un especial crédito por el sólo hecho de ser mujeres —lo cual no dejaría de encerrar una dimensión artística en una supradimensión político, la condición de su valor supeditado a una reivindicación ética es inaceptable en el contexto artístico—, se encuentra en su capacidad para trascender las convenciones de un género anquilosado en las formas más ortodoxas y rebajadas de Joy Division. Como si de hecho los de Manchester no fueran más punk, más góticos, que cualquiera de sus modernos émulos. Por eso Savages son un grupo a celebrar, un grupo a seguir muy de cerca (¡y con lupa!) para así comprobar si de hecho, como hasta el momento nos han demostrado, han venido para recordarnos que nuestra generación aun puede conocer de grandes grupos para la posteridad.

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