Black Sabbath – 13 (2013)

por Xabier Cortés

Black Sabbath¿Qué sentido le podemos encontrar a este comeback de Black Sabbath con Ozzy —o, por lo menos, con lo que queda de él— volviéndose a ocupar de las voces en un disco de estudio de la banda después de treinta y cinco años? Iommi, Osbourne y Butler —esta vez sin Billy Ward que por temas ajenos a la música que desde luego no se van a mencionar aquí, eso se lo dejaremos a aquellos más interesados en la farándula que en la música, no se ha embarcado en esta reunión— junto con la ayuda de Brad Wilk para las baterías tenían en mente recuperar el sonido genuinamente Black Sabbath de los setenta. Esos desarrollos densos y lúgubres que servirían de inspiración, de punto de partida para las ramificaciones más oscuras de aquella máquina metálica cuyos engranajes se estaban empezando a forjar en aquellos años. Black Sabbath necesita de esa oscuridad para ser él mismo, por eso mismo necesitaba desempolvar los viejos mecanismos que les llevaron a componer himnos como Electric Wizard, Paranoid, Black Sabbath y comprobar que todavía eran capaces de convertirse en esa suerte de magos oscuros que eran hace casi cuarenta años.

Hay una palabra que nos taladra la mente en cuanto empiezan a sonar los primeros acordes de este 13 y esa palabra es doom. Black Sabbath han vuelto en su forma más oscura y densa pero, sobre todo, han vuelto con ganas de cabrear a aquellos que defendían la muerte de estos Sabbath cuando anunciaron, allá por el año 2011, su intención de regresar con un nuevo disco en estudio con la formación (casi) original. Podemos considerar a este 13 como un rendez vous de sus primeros trabajos actualizando el sonido para acomodarlo a la actualidad, y sin que éste haya sufrido une merma significativa en contundencia o autenticidad aunque hay que reconocer que hay momentos en los que se echa de menos más suciedad. Lo que comienza con un absoluto hit  como es End Of The Beginning, con guiño a su canción homónima de 1970 incluido, continua desarrollándose con una naturalidad firme, no encontraremos ningún elemento que nos resulte ajeno a la esencia sabbathiana, incluso en la tranquilidad de Zeitgeist podremos identificar a los Sabbath más bluesies, más añejos. La densidad de las guitarras de Iommi son las que guían al resto a lo largo de todo el álbum —el riff  en Age Of Reason es lo mejor que se ha compuesto en los últimos diez años, por lo menos— y es por esta misma densidad, por estas guitarras contundentes y granuladas, por ese halo tétrico por lo que se está atacando injustamente a este 13 desde las trincheras del sector heavy más estancado, aquellos que defienden a capa y espada a Dio como el verdadero (sic) cantante de Black Sabbath.

Con el final de Dear Father, canción que cierra el disco y en la que sin duda podremos identificar sin ningún problema de dónde provienen el sonido de la lluvia y ese misterioso tañido de campanas que escuchamos en la lejanía, se cierra esta lección de honestidad y saber hacer de los renacidos Black Sabbath, una lección con la que seguro callarán más de una boca.

One Comment to “Black Sabbath – 13 (2013)”

  1. Hay que resaltar el rol de Rick Rubin para actualizar el sonido “Sabbathiano”. Los invito a leer mi publicación donde se describen los comienzos de Black Sabbath y el nacimiento del Heavy Metal. http://goo.gl/9E3wmG

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