Whirr – Pipe Dreams (2013)

por Álvaro Mortem

Whirr - Pipe Dreams (2013)Aunque tradicionalmente se ha considerado el cine como la proyección suprema del idílico mundo de los sueños, por su carácter vaporoso la música siempre ha estado más próxima en su capacidad para sintetizar la forma subyacente de los mismos. La música, como el sueño, es un reducto vaporoso de un recuerdo: incluso si proyecta una imagen, es sólo a partir de la reconfiguración en la mente de la idea contenida en él. El onirismo auténtico se da en el subtextod del dormir, en su origen. Es por eso que el dream pop y el shoegaze siempre han resultado tan generosos en su capacidad evocativa de la ensoñación.

La afinada sutileza de Whirr se nos da a partir de su propia construcción onírica, de lo que tiene, ya desde su mismo título, de sueño figurativo: Esto no es un sueño —parecen estar diciéndonos los de Oakland. Música, no sueño. Sin embargo no resultaría difícil sentirlo como tal, como sueño, por su capacidad evocativa de espacios sentimentales definidos a través de un ruidismo amable que nunca llega a alcanzar la forma de tormenta; lejos de los muros de ruido propios del género, su definición se basa más en la creación de un túnel de ruido: su propósito es conducirnos hacia otro lugar. Ese otro lugar se define por la ternura, el sentimentalismo —no entendido como algo peyorativo sino, mas bien, como una forma de expresión— y su propia condición de no-sueño, en tanto se nos da como al oído en la misma medida que el mundo se nos da a la mano. Está ahí de facto.

Es por eso que cualquier comparación sería injusta, porque la búsqueda de My Bloody Valentine tendría que ver más con el no-lugar y la de The Jesus and Mary Chain con el éste-lugar —partiendo del hecho de que son las influencias más obvias que podríamos encontrar en la obra de Whirr, incluso cuando en su propósito se encuentran en sus antípodas. Su estilo coletea como una imposibilidad de habitar en el amor, en la tristeza, en el instante de su aparecer, más allá de ese cierto estado que se nos da como una ensoñación que no es tal: sólo en lo inmediato de la música, en el violento asalto que proviene después de los armónicos arrullos del onirismo, es posible habitar en esa inmediatez que nos es dada al oído. Es por eso que si bien Whirr no aportan algo sustancial al género, no dan ninguna vuelta de tuerca particular al shoegaze/, si consiguen definir un cierto rumbo propio definido en la forma imposible de la música, del esto no es una pipa, del esto no es un sueño.

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