Suffering Astrid – Aeon (2013)

por Xabier Cortés

Suffering AstridExiste un hecho inherente a todos aquellos proyectos musicales —y artísticos en general— formados por un sólo miembro: la libertad. Libertad que te da el saberte único responsable de tu creación y la libertad de poder explorar a tu antojo sin tener que sopesar los pros y los contras con otra persona. En un terreno tan resbaladizo como el del arte, en el que casi siempre destaca el necesario pero a veces molesto ego del artista, éste puede llegar a torpedear los pilares sobre los que se sostiene en un precario equilibrio una formación musical, convirtiendo lo que en un principio iba a ser la creación de un “algo” nuevo, terminando por destruirlo todo. Divergencias, diferencias creativas o, lo que es más triste todavía, diferencias mercantilistas haciendo saltar por los aires proyectos musicales, ejemplos conocemos a docenas. Formar parte de una one man band, ser un moderno hombre-orquesta, es la excusa necesaria para adentrarse en terrenos desconocidos, fuera de la comfort zone, en la que seguir desarrollando -o, directamente, crear de la nada- nuevos sonidos, nuevas texturas y nuevos timbres. Desde Polonia, Suffering Astrid es la particular visión que sobre el mundo y el Universo tiene Bruno Janiszewski.

Resulta insultantemente sencillo acercarse a este Aeon de Suffering Astrid, no porque haga uso de guiños y clichés fáciles sino porque nada más comenzar a sonar Before Beginning Without End  que abre el disco nos adentramos casi sin esfuerzo en la particular cosmovisión del señor Janiszewski, comprendemos inmediatamente la dimensión —dimensiones en realidad— en la que se sitúa Aeon. Enmarcado dentro de ese vasto nicho que es el ambient —quizás podríamos acotarlo más y tildarlo como dark ambient aunque nos quedaríamos cortos— pero con la libertad que da saberse único responsable de su música y con una capacidad para explorar otros terrenos con las que añadir capas y matices diferentes a esta sólida base ambient. Haciendo suyas estructuras propias del shoegaze más intenso y demoledor gracias a unos imprescindibles desarrollos de guitarra que ayudan, todavía más, a profundizar en este carácter etéreo y elevado de Aeon. Un carácter éste que se ve rodeado de un gusto exquisito y una precisión geométrica al generar los devastadores drones, unos fundamentos misteriosos y que terminan por evocar lugares lejanos en Universos desconocidos que resultan sobrecogedores por ese espíritu lo-fi que se mantiene uniforme a lo largo de todo el minutaje del álbum unidos a unas esporádicas percusiones que se nos presentan en los momentos más frenéticos y despiadados —por ejemplo en la magnífica Visions Of Desolation—  pero siempre manteniendo esa esencia etérea y compleja.

Quizás este Aeon sea el catalizador para despojarnos de todo lo superfluo y dejar que nuestro cuerpo y mente viajen atravesando fronteras antes lejanas y desconocidas, quizás deberíamos asumir los principios que Suffering Astrid nos muestra aquí para deshacernos de toda la parafernalia que como seres humanos nos ata a la Tierra y elevarnos mucho más allá. Quizás Aeon sea un bravísimo ejemplo de como la libertad de la soledad puede crear unas pasajes etéreos y misteriosos en los que perdernos. O puede que este Aeon sea un muy buen ejercicio de música oscura y evocadora. Sí, quizás sea sólo eso.

Suffering Astrid en Bandcamp

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