Placebo – Sleeping With Ghosts (2003)

por Álvaro Mortem

Placebo - Sleeping With Ghosts (2003)Cuando un artista cambia su estilo, sólo hay dos posibilidades para esa varianza: que sea una perdida de rumbo o una evolución lógica de su obra anterior. Ninguna de estas posiciones, aunque parezcan adjudicarse per sé un juicio de valor, tienen ninguna clase de posicionamiento acerca de su idoneidad; un artista puede perder su rumbo y con ello encontrar un punto de genialidad, del mismo modo que la evolución lógica de otro puede llevarla hasta posiciones ya demasiado trilladas. La evolución de un artista siempre es un misterio por aquello que tiene de paso en el vacío, porque la oscuridad oculta toda posibilidad de conocer que está ocurriendo de forma efectiva en la noche del hombre.

Con Sleeping With Ghosts el cambio que se produjo dentro del sonido de Placebo fue notable, o todo lo notable que puede ser un grupo que se define por el personal tono y cadencia de voz de su cantante, hasta el punto de encontrar la semilla del descontento en muchos de sus fans: era demasiado electrónico, demasiado blando y muy poco oscuro. Una crítica desconcertante partiendo de un disco que comienza con un trallazo cuasi-punk como Bulletproof Cupid que podría ser, además, el elemento definitorio de todo el trabajo: las guitarras sencillas acompañadas de buenos desarrollos de bajos, nauseantes baterías en su contundencia —que después de este trabajo, ya no volvería a rescatar el grupo— y la característica voz de Molko, quizás ahora más dada al culto melódico que de costumbre, son los principales rasgos del mismo. Quizás por eso la acusación de demasiado blando, teniendo en cuenta que la violencia fue sólo cultivada de forma sistemática en su opera magna Black Market Music, estaría fuera de lugar; del mismo modo, la oscuridad del conjunto debería estar fuera de toda duda: es quizás el disco más descarnado y sentimental, el que más expone sus tripas al espectador, de cuantos han hecho hasta el momento.

Más allá de las ignorantes críticas de aquellos que desconocen incluso el sonido de aquello que se declaran fans, ¿qué hay detrás de Sleeping With Ghosts? Un trabajo fantasmático, imposible de aprehender, que se regocija en su propia lectura del amor como algo que acontece como una deliciosa imposibilidad. Desde su comienzo con un cupido dado a las balaseras hasta la petición de protección de aquello que se desea, pasando por las necesidades especiales que se convertirían en su videoclip en una auténtica historia de fantasmas, todo el disco es un canto hacia el terror ígnoto que supone el amor romántico; la futilidad e imposibilidad de apoderarse de él: en el amor se está, pues es imposible poseerlo. Saber si Placebo aquí viraron hacia lo desconocido o siguieron su rumbo lógico, es imposible e innecesario. Sólo nos es posible saber, después de escucharlo, que toda historia de amor es una historia de fantasmas.

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