Nine Inch Nails – Hesitation Marks (2013)

por Álvaro Mortem

Nine Inch Nails - Hesitation Marks (2013)Si existe algo más dificil que ponerse en pie una vez llegado al punto álgido de la cresta de la ola, es saber mantenerse en ella. Saber cuando dejarse llevar por la inercia, cuando la ola se agota o cuando es necesario intentar un cambio de ritmo adecuado, es un proceso extremadamente complejo que, incluso cuando sale bien, es muy fácil que nos arrastre de nuevo hacia la nada; cuanto más próxima de la playa, menos dura la ola; cuanto más lejana, más fácil es que nadie pueda apreciar el valor de nuestro cabalgar. Cualquier momento de duda puede tirarnos de lo alto, arrastrarnos a las aguas de la posibilidad, descompuestos y sin tabla. ¿Cómo no admitir la dificultad intrínseca de mantenerse recto en la adversidad que supone la propia genialidad?

Quien espere de Nine Inch Nails, después de un cuarto de siglo de existencia, la frescura y originalidad de un Pretty Hate Machine, estaría mejor situado planteándose donde poder conseguir una palanca capaz de conseguir separar, sin que haya una transacción infecciosa que intercambie o mezcle los roles entre ambos, la cabeza de su culo. Cuando un artista alcanza cierto grado de maestría, es impropio exigirle ser una revolución constante. Por eso en Hesitation Marks nos encontramos unos Nine Inch Nails que vuelven sobre sus pasos para articular un sonido que nos es familiar; es cierto que hay elementos heredados de sus trabajos con Atticus Ross, pero la esencia detrás de Hesitation Marks nos devuelve a la época de The Downward Spiral. O de Whith Teeth. Porque lo desconcertante de este nuevo trabajo de NIN es que no podemos circunscribilo de una forma evidente como un retorno a un origen específico, ni siquiera como un auto-plagio tan típico en los falsos maestros, sino que es una vuelta a su sonido como un conjunto lógico en sí mismo; encontramos sonidos «como los de», pero nunca un caso fragrante de estancamiento en el pasado.

La virtud que ha desarrollado aquí Trent Reznor es aquella que, durante toda su carrera, ha demostrado saber dominar a la perfección: saber ajustarse con eficacia a los tempos propios de la ola. Por eso puede ser desconcertante que Disappointed sea una mezcla entre el IDM de Aphex Twin, sus trabajos con Atticus Ross y el sonido clásico de Nine Inch Nails, pero suena lógico: es coherente con la totalidad de su trabajo — no hay nada en Hesitation Marks que no sea un desarrollo de estilo personal, una introducción de pequeños elementos de novedad sobre una forma propia cultivada durante décadas. Porque esa es la mayor virtud que podríamos encontrar en NIN: han desarrollado un estilo. Y cuando alguien encuentra su propio estilo, carece de todo sentido soltarlo o ignorarlo, cuando eso es lo que define aquello que hace. Por eso hablar de Hesitation Marks es tan fácil y tan dificil: quizás sea más de lo mismo, pero si somos fans de Nine Inch Nails es porque nos gusta tener más de lo mismo. Porque el maestro no se le exige que innove, se le exige el virtuosismo que Reznor nos demuestra.

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