Till Death – Last Wish (2013)

por Álvaro Mortem

Till Death - Last Wish (2013)Competir en las grandes ligas tiene el defecto de situar al novato en la vicisitud de que, por bueno que sea su juego, esté siempre sometido a la presión de encontrarse con auténticos titanes en lo suyo: apostar contra lo establecido, ya encallecidos después de años o décadas de competición sin afronta, es una idea fatal. Y es peor en ciertas ligas en particular. Quizás actualmente se pueda destacar disputándose el oro contra aquellos grupos de post-punk en activo que hoy son considerados grandes, pero es imposible batirse en duelo contra aquellos que hoy están haciendo un género tan particular, si es que no también complejo, como el del downtempo.

Till Death comprenden que es imposible ganar en el mismo juego a sus influencias, no sólo por influencias sino por su capacidad técnica netamente superior —porque, aunque Till Death sean buenos, tienen una madurez musical notoria—, y por eso deciden adelantarles por la derecha. Su mezcla de downtempo con toda clase de arreglos y melodías provenientes del hardcore en todas sus tipificaciones, desde las formas más apegadas al punk hasta aquellas directamente asociadas con el post-hardcore, parecen ser su modo de despuntar en un género saturado de perfección: son tan imperfectos como encantadores, tan apegados al canon como desconcertantes. Es por eso que su juego consiste en esa mezcla de sonidos, que consiguen de una forma extrañamente orgánica, que les permite situarse como una fuerza disruptiva del género. Sus logros quizás no sean de una originalidad mayúscula, que no, pues no deja de ser un remiendo con toques hardcore del cuasi-trance 009 Sound System, pero sí se sitúan como un interesante soplo de aire fresco para su género; no es un puñetazo sobre la mesa, pero si es dejar caer un interesante proyecto de re-ordenación estructural de la mesa.

Lo que nos demuestran en Last Wish es que, no sin cierta lógica, sus movimientos se articulan mejor cuando parten desde axiomas más cercanos al emo que de las formas más brutales del hardcore. Al situarse como vanguardia de un género basado en su calma, los estallidos violentos a bajas revoluciones no terminan nunca de cohesionar como un conjunto: lo violento sí quita lo valiente. Por eso cuando se quedan en el lado más emocional de la música, que irónicamente es donde más se les ven las costuras, es cuando mejor funcionan en lo musical; su originalidad más radical no acontece cuando más se alejan de lo básico sin romper con ello, sino cuanto más son capaces de alejar lo básico de su origen. Por eso una canción como Last Wish, apenas sí un EP, es más representativa que el resto de sus trabajos más fundados: define el downtempo desde el hardcore más emocional, con ciertas reminiscencias de The Blood of Heroes, para apropiarse el género desde su matriz. Por eso, aun cuando su estilo peca de inmaduro, se intuye en ellos la posibilidad del germinar hacia la auténtica genialidad.

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