Haust – No (2013)

por Álvaro Mortem

FY067-570x570Que el black metal es el patito feo de la música popular no extraña a nadie, a pesar de que esos mismos corran a apropiárselo cuando ven oportunidad de afirmar que «no es black metal, es otra cosa». No, pero. No deja de sorprender lo poco que necesita cambiar el género, desligarse o hacer como que se desliga, para ser aceptado por todos aquellos que, ya de entrada, demuestran per sé un necesario gusto adquirido adecuado para comprenderlo; el problema del black metal es el prejuicio ciego de las personas. Nada nuevo bajo el sol: Deafhaven sí, Panopcticon no; Alcest sí, Oranssi Pazuzu no.

Haust, No. En el caso que nos ocupa, no se podría comprender desde esa división espuria a través de la cual se entiende que existen formas más legítimas del género según se vayan alejando del núcleo duro del mismo por una razón tan simple como efectiva: la mayor parte de elementos que introduce como ajenos del género son re-configuraciones de elementos esenciales, o cuanto menos residuales, del mismo. Por eso sus elementos más próximos al rock no dejan de resultar una remisión hacia Venom y sus pasajes más, y mejor, sostenidos sobre sus velocísimas guitarras, al igual que podríamos rastrear ciertas reminiscencias en tono hacia clásicos como Emperor o Bathory —cosa harto evidente en el fantástico single homónimo, No—; no hay nada en ellos que pueda negar su circunscripción evidente dentro del black metal. Por otra parte, es innegable cierta tendencia obvia hacia las formas del hardcore, pero eso tampoco deja de ser una manera de rescatar algo que constituye, ya de entrada, la ontogénesis del género: Celtic Frost siempre admitieron deber más a Discharge que a Venom.

Más allá del namedropping histórico-noruego, lo que nos encontramos son unas melodías feroces que saben actualizar sin complejos las bases esenciales del género de partida para acabar en algún lugar lejano que podría definirse no por la ausencia de género, sino por la ausencia de negación: su sonido no no es black metal, es el black metal de Haust. Por eso la mezcla, poco excepcional si no despreciamos las raíces, refuerza la singularidad única de grupo y género; si bien no hacen algo que pueda definirse como radicalmente nuevo, consiguen dar una vuelta de tuerca suficiente para ser un agradable aire fresco es una escena que durante muchos años tuvo tendencia a mantenerse hermética en sus propios prejuicios de estilo. Algo absurdo para un género tan rico en matices. Por eso decimos no, que No no puede entenderse como una mezcla de black metal con hardcore: la labor de Haust es la de un ejercicio de puro black metal en su sentido más clásico, trayendo ese espíritu transgresor y experimental hasta nuestros días.

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