Soviet Soviet – Fate (2013)

por Álvaro Mortem

Soviet Soviet - Fate (2013)Qué es el destino sino una esperanza, una pesadilla, una fortuna que deseamos o rechazamos al pasar por nuestro lado, pintada calva como la oportunidad, calva por la preocupación de su inexistencia ya que ni ella misma se termina de creer verdad, pero ahí va andando el mundo. Como la muerte, el destino sólo tiene sentido cuando es alcanzado. Si existiera un destino, o una muerte, a priori sólo nos quedaríamos con la sensación de ni estar ni poder estar viviendo: estaríamos encajonados sobre una suposición que nos condiciona desde el primer instante de nuestra existencia. ¿Por qué hacer algo y no más bien nada si ya está todo escrito? No podríamos tomar decisiones, pues ya habrían sido tomadas de antemano. No existe hombre que pueda vivir sabiéndose atado en negro sobre blanco.

Hablar de destino con respecto de Soviet Soviet podría sonar pretencioso, que no lo es, no sólo porque ese sea el nombre del disco, Fate, sino porque hay algo de destinal en ellos. En tanto se arrogan en las formas más clásicas del post-punk, alejados de ese horror revival que aconteció a principios de siglo —que no por ello están desconectados del presente, ya que su sonido se puede rastrear tanto en Joy Division como en Motorama—, ya están atados dentro de cierta lógica destinal. En tanto parte de un género, deben seguir los designios de éste. Por eso no resulta difícil encontrar esos referentes esenciales, esos bajos pesados, esas guitarras alucinógenas; contienen dentro de sí el germen del género, del post-punk, que define desde su comienzo mismo todo aquello que son desde su primer comienzo. La diferencia con respecto de la mayoría de sus coetáneos, es que éstos no se dejan anquilosar dentro de las perspectivas del género, sino que crean su propio destino llevándolo más allá. Recuperan lo oscuro —tono que ya parecía perdido para el género—, mantienen el estilo más ágil adquirido recientemente y añaden unas baterías fastuosas con tendencia a la contundencia tira-dientes. Traen el post-punk al presente sin abandonar su núcleo duro.

Sus siniestra fugas de guitarra punteadas por un vibrante bajo que da el contraste exacto para crear esa atmósfera de justa oscuridad que necesita, o sus más clásicos combos de guitarra/batería sobre una progresión de bajo que va construyéndose a lo largo de los primeros segundos de la canción, resultan sugerentes por circunscribirse sin seguir a pión fijo los dictámenes del género. Actualizan, pero no traicionan. Al que siga el post-punk desde sus comienzos, podrá presenciar con que exactitud mantienen su espíritu primigenio dentro de su apuesta; a quien sólo le haga tilín éste desde su revival, descubrirá un estilo de tintes zapatilleros que tan bien casan con las pistas de bailes modernas. La fortuna de Soviet Soviet acontece en su hacerse dueños del destino del género, no dejarse arrastrar por fórmulas agotadas o carentes de todo sentido, añadiendo esa brizna particular de su propio sentir hacia el género, que es lo que creen que deberían recuperar o desechar, que deberían añadir o tamizar, para conseguir la más refinada expresión del mismo hasta la fecha. Porque si algo es Fate, es post-punk.

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