Hateful Abandon – Move (2011)

por Xabier Cortés

Hateful Abandon¿Cómo se puede enmarcar la deriva apocalíptica que lleva tomando la Humanidad desde las últimas décadas? ¿Es suficiente con adoptar la actitud —cliché y arquetípica, por otra parte— del black metal y envolvernos en su espíritu de Negación total para con el futuro de la Humanidad? Quizás debemos, de una santa vez, asumir el carácter inevitable de nuestra propia destrucción y afrontarlo no desde el punto de la negación, sino desde una actitud de aceptación del mismo. Dejemos de lado esas posturas  —en ocasiones pueriles— de estoy cabreado contra todo y adoptemos una visión más realista de la historia: De acuerdo, nos vamos a la mierda ¿y qué? No podemos escapar de lo inminente así que de poco o nada nos servirá cerrar los ojos para no ser conscientes de nuestro incierto futuro. Asumamos de una vez la podredumbre de una sociedad enferma, aceptemos ser parte de un sistema podrido y borremos esas expectativas falsas en la que todo gira alrededor del dinero y el consumo mientras nos parapetamos de forma cobarde tras una inmensa colección de máscaras con tal de no ver lo desdichado de nuestro destino. Hateful Abandon en Move nos incita a cambiar nuestra visión sobre ese futuro individual y colectivo decadente desde un prisma black metal diferente.

¿Es Move un disco de black metal? Sí, lo es. ¿Es Move sólo un disco de black metal? No, en absoluto. Las bases de Hateful Abandon se centran conceptualmente en un black metal adulto y maduro —si bien podríamos afinar algo más y enmarcarlo dentro de la corriente DSBM por el incisivo trabajo de las guitarras, pero cometeríamos el error de poder etiquetarlos como una más de esa jauría de bandas cabreadas con el mundo y enamoradas del suicidio— pero también se sostiene en una sólida base post punk. Podemos asimilar el esfuerzo violento de los guiños más cafres y frenético del álbum como también podremos saber apreciar el intenso trabajo de las melodías siniestras de marcado corte ochentero, como sucede en esa maravilla de título Human Clockwork que comienza con esas terroríficas palabras de Charles Manson: “Nobody, I’m nobody” para luego desembocar en una orgía apocalíptica entre sintetizadores, guitarras y un intenso trabajo vocal en el que irremediablemente Dead Can Dance, Swans o The Cure vendrán a nuestra cabeza. Si ya de por sí todos estos elementos convertirían a este Move en un soberbio ejemplo de música decadente y siniestra, el álbum va mucho más allá y se rodea de una fría y venenosa atmósfera con la que reforzar ese mensaje desesperanzado sobre el futuro: No hay escapatoria, asúmelo.

Complejo en la base y en la ejecución, Move es uno de esos discos intensos y evocadores de los que resulta imposible escapar, te atrapa en su siniestro devenir de principio a fin y una sensación de terrible indefensión te invade mientras van desfilando ante tus ojos los apocalípticos y desamparados paisajes que han creado en las siete composiciones que lo completan. Hateful Abandon, una forma maravillosa de despertar de nuestro letargo y enfrentarnos a la cruda realidad.

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