KMFDM – WWIII (2003)

por Xabier Cortés

KMFDMComencemos con la función política de la música, el carácter combativo de ésta como eje central sobre el que tejer un todo conceptual que vertebra todos y cada uno de los movimientos, no sólo musicales, de un proyecto musical. Tracemos en este punto una infranqueable línea blanca en el sueño y dejemos en el lado del olvido, la vergüenza y la ignominia a toda esa jauría de bandas —en el sentido más peyorativo del término— que se enmarcan dentro del rock kalimotxero con esa eterna y pueril actitud del “a tomar por culo todo, pásame el canuto”. Centrémonos en las corrientes industriales —género paladín indiscutible en cuestiones combativas y radicales— y más concretamente en su derivado rock como canalizador de ese espíritu de lucha contra el Sistema, el establishment y vete tú a saber cuántas cosas más. Hilemos más fino y acotemos directamente todo ese movimiento subterráneo en un sólo tótem musical, hablemos de KMFDM y su WWIII.

KMFDM, el combo germano-usamericano que derribara los pilares de la civilización occidental hace ahora veinte años con la salida de su Angst,  lanzaba este WWIII —que suponía el segundo lanzamiento tras su (corto) periodo de inactividad al que pusieron fin en 2002 con Attak— cuando el mundo todavía no había asimilado el 11-S y Estados Unidos se veía envuelto en aquello que se hizo llamar War On Terror de la mano del inefable George W. Bush —y justo antes de su polémica y nebulosa reelección de 2004— algo que queda reflejado en este álbum. KMFDM utiliza formas y desarrollos contundentes, mecánicos y afilados que sirven de megáfono para su manifiesto ante una sociedad excesivamente abotargada y adormecida, una comunidad excesivamente preocupada por nimiedades y falsos ídolos efímeros y que ignora —bien por desconocimiento gracias al mass media o bien por pura comodidad, por simple “si no lo veo, no existe”— sistemáticamente aquello que le afecta directamente. WWIII sirve aquí de caballo de Troya; hace uso de formas sonoras ariscas y desarrollos electrónicos grotescos camuflado en una suerte de rock fuertemente metalizado y contundente. Formas que inmediatamente identificaremos con la tradición industrial (rock) más cruda e interesante mientras seguimos fascinados por la maestría con la que KMFDM se desenvuelve en el juego de las voces dobladas. Sí es cierta que en esta nueva etapa de KMFDM se dejan llevar más por los desarrollos electrónicos que en sus trabajos pre-parón —basta recordar algunos de los frenéticos guitarrazos que sostienen el Angst para darnos cuenta de que, efectivamente, el componente electrónico ha ganado enteros con los años— pero, no nos dejemos engañar por lo que nos dicte la nostalgia, esto sigue siendo KMFDM en su forma más cruda y espectacular.

WWIII de KMFDM es el puñetazo directo en la mandíbula que necesita una sociedad aburguesada e hipnotizada por los cegadores neones que las grandes compañías disponen frente a nosotros con el único fin de crearnos, por un lado, una constante sensación de ansiedad por X nuevo producto y, por el otro, un espejismo en el que obviaremos la realidad que nos rodea para sustituirla por una forma de vida virtual en la que nada es lo que parece y todo desaparece con la misma velocidad con la que se crea.

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