Cindytalk – A Life Is Everywhere (2013)

por Xabier Cortés

Cindytalk¿Somos capaces de comprender que El Silencio es la unidad mínima de la música? Utilizar el silencio como estructura sobre el que construir toda una compleja y gigantesca amalgama de sonidos y ruidos con los que crear un catálogo finito de imágenes que es a su vez un fiel reflejo de lo-que-sea que quiera el artista. Hacer que toda una colección de composiciones se sostengan sobre interrupciones, silencios y pausas requiere de una precisión milimétrica y un mimo obsesivo para no caer en la caricatura sonora en el que se amontonen capas y capas de sonidos erráticos sin sentido. Es labor del artista saber cómo moldear la pausa para hacerla suya, para dominarla y hacer que su obra se manifieste. Afortunadamente para nosotros, Cindytalk —o, lo que es lo mismo, Gordon Sharp— sabe tratar con riguroso detalle y alma los singulares recorridos del ruido y de los silencios en su última obra, hasta la fecha, A Life Is Everywhere.

Desde el sutil tintineo que nos da la bienvenida a este A Life Is Everywhere hasta el desenfreno ruidista que lo despide en On A Pure Plane, pasando por el silencio roto de Interruptum nos encontramos con una ingente cantidad de información que debemos asimilar. Glitches, ruidos, interferencias se fusionan aquí con soberbios drones y con silencios enigmáticos creando un conjunto sonoro inquebrantable que es a la vez una reflexión sobre lo abstracto y lo no-material: caeremos rendidos sin remedio en una espiral de ruido blanco —como sucede en My Drift Is A Ghost, por ejemplo— sin saber dónde apoyarnos, sin ver un lugar en el que sostenernos para recuperar la cordura. Tan pronto nos vemos acosados por estas incisivas y cortantes partes cien por cien ruidistas como nos encontramos rodeados de una sencilla pero densa red de ambientes —con alguna que otra incursión synth— que se entrelazan con una basta colección de grabaciones de campo sumamente hipnóticas, como sucede en la gélida To A Dying Star en la que no sabremos si nos encontramos en mitad de una fría ventisca ártica o, por el contrario, nos hallamos en mitad del universo sin ser capaces de controlar nuestra deriva. Es por este tipo de detalles concretos por lo que A Life Is Everywhere se convierte en una experiencia ruidista al más alto nivel pero en el que los silencios —o El Silencio— se desvela como un arma imprescindible para terminar de rematar la coherencia del álbum.

Un complejo mecano sonoro en el que nos resultará imposible no perdernos —en el buen sentido— entre sus múltiples capas y yuxtaposiciones. Un trabajo enrevesado, que nos exigirá prestarle una especial atención para poder encontrar todos los componentes de este sinuoso, quirúrgico e incisivo conjunto ruidista. Una labor que desde luego no resulta sencilla pero que a cambio nos ofrecerá momentos de puro stendhalazo al sabernos a merced de la belleza encontrada tanto en el ruido más puro como en el silencio más abrumador.

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