Nirvana – In Utero (1993)

por Álvaro Mortem

Nirvana - In Utero (1993)Nunca es agradable confrontar el éxito. Aunque resulte grotesco, o directamente ridículo, es certero por aquello que tiene de verdad cuando rascamos lo más imbécil, por superficial, del enunciado: después de parir un gran trabajo, las expectativas con respecto al siguiente siempre están, en proporción, infladas. Infladas, por tanto imposibles. La expectativa de hacer una segunda parte del trabajo anterior, un mero continuar, no satisfacería el interés de nadie por aquello que tendría de evidente repetición; cambiar el rumbo para hacer algo diferente pero igualmente genial podría caer, con demasiada facilidad, en la incomprensión general de aquellos que no entienden que, a veces, debe cambiar todo para que nadie cambie. El equilibrio, ah: viejo zorro.

Pretender que Nirvana hicieran Smells Like Teen Spirit II era tan legítimo como absurdo. Absurdo porque el original fue un movimiento hacia el vacío que hacía imposible replicarlo sin acabar estrellándose contra un sólido muro de realidad, demasiado sólido; no había camino, sino abismo, donde Nirvana desplegaron su anterior disco. No podía haberlo. Por eso In Utero resulta un salto al vacío demoledor, desquiciado, donde pretender poder seguir cualquier pauta fija desde su anterior trabajo, más allá de sonar (más) refinado, sería pretender ver inmovilismo allá donde sólo hay movimiento. Camino hecho al andar. In Utero depura los referentes stoner hasta cultivarlos como parte intrínseca del grunge, haciendo de la repetición la clave esencial del disco: lleno de aliteraciones, la repetición constante de pedazos de canción, como si de una parodia de estribillos se tratara —estribillos que se repiten durante cuatro, cinco, seis minutos; estribillos que son, por definición, anti-estribillos—, casa como por ensalmo con su tono más oscuro que, al tiempo, choca contra lo limpio de su producción. Es más salvaje haciéndose más cómodo.

Afirmar que In utero es un disco experimental es una gilipollez. Todo disco de Nirvana es experimental. Todo gran trabajo artístico, musical o no, es experimental. Con dejes noise, fugas propias del rock progresivo e, incluso, ciertas tonadas más próximas al gusto pop, el disco se nos presenta tan singular como siniestro. Lógico, ¿quién podía pretender que gente que remendó stoner con hardcore para aplicar mechas pop para evolucionar hacia algo denominado grunge, que aún nadie sabría definir de forma efectivo, podría hacer un disco a considerar como mera repetición de sus principios? Sería absurdo. Absurdo no tanto porque es imposible que lo hicieran, como por el hecho de que nunca mostraron el más mínimo interés en contentar al público o las discográficas. Menos aún con In Utero, donde la introspección se confunde con la vida y la muerte, con el amor y la angustia, con Bean y Kurt: no, no en el disco de los dos Cobain.

One Comment to “Nirvana – In Utero (1993)”

  1. Increible disco, lo escucho siempre mientras viajo a la universidad. La gente esperaba que este disco sea igual que Nevermind. Cuando las bandas cambian su sonido hay muchas personas que no pueden soportarlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: