Saint Pepsi – Gin City (2014)

por Álvaro Mortem

Saint Pepsi - Gin City (2014)Vivimos tiempos extraños. Aunque el uso de samples es constante en la historia cultural, aunque antes se le llamara cita, las mil y una variaciones que se pueden hacer de fragmentos ajenos para crear algo propio resulta, sino extraño, abrumador. Es lógico. Vivimos en una cultura que insiste en que el genio individual nace del absoluto aislamiento de cualquier influencia externa, de cualquier inferencia exterior, salvo de las herencias recibidas que se pretenden siempre más claras y evidentes de lo que son; no existe genio sin ciertas dosis de individualidad, pero ningún genio puede serlo partiendo desde cero. Siempre se bebe de los otros, porque sin otros no habría cultura a la que volver.

Aunque no demasiado conocido de momento, Saint Pepsi tiene todas las papeletas para ser el próximo gran descubrimiento por la crítica especializada. Haciendo del sample su religión, asumiendo un estilo que va desde dejes à la detroit techno hasta el deep funk, todo ello pasado por la batidora del house de vanguardia —negarle cierta herencia nipona de músicos como Dj Kawasaki o Studio Apartment sería pecar por precaución—, sorprende su sólida estética, de corte fuerte, pero agradable incluso para el neófito. Linea dura bien dosificada. Prolífico hasta la extenuación, con Gin City apuesta por estética disco y canciones pegadizas, como para romper cualquier pista de baile, que podrían recordarnos a los mejores momentos de rarezas del siglo pasado como Stardust. Rareza como es Saint Pepsi, curtido en producciones que va dejando caer por goteo en Internet, que aún no nos ha dado ningún largo ni falta le hace: en las distancias cortas, se muestra imbatible.

Con samples de Aretha Franklin, Justin Bieber y Super Mario Kart 64 podemos comprobar como el único límite que se impone es el de la creatividad. Todo cabe en él, todo le es permitido. Todo siempre y cuando valioso, cuando tenga sentido estético, y no sea capricho pasajero; es por eso que no es extraño que una canción tan funk como Baby evolucione por derroteros jungle hasta situarse próximo a lo que podríamos esperar de un London Elektricity contenido. Todo saltos, fugas, ritornellos. Cualquier intento de sintetizar lo que consigue en Gin City acaba en namedropping porque, a pesar de que tiene un estilo propio incontestable reconocible a lo largo de todas sus producciones, tampoco es posible negar que hay diferentes cambios, diferentes tensiones ocultas, que hacen a cada canción un objeto singular por sí mismo. Singular por sí mismo, pero parte de una estética general común: empezamos a hablar ahora de Saint Pepsi porque aún nos queda mucho que decir.

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