Pain Of Salvation – Scarsick (2007)

por Xabier Cortés

PAIN OF SALVATION BEEnfrentarse a cierta clase de discos adquiere tintes trágicos cuando no hacemos sino dar puñetazos al sólido muro de hormigón que parece proteger su secreto. Rendirse no es una opción, por lo que insistimos en encontrar una pequeña grieta sobre la que empezar a derrumbar esa barrera que nos separa de descubrir los secretos tan bien guardados de la obra. Y la encontramos. Es entonces, en ese mismo instante, cuando el agotamiento consecuencia del esfuerzo que se nos ha exigido se olvida ante esa nueva dimensión que se manifiesta ante nosotros. Lo que tras el muro se adivinaba como un leve murmullo que se perdía entre las capas de su confinamiento se ha convertido ahora en una obra cristalina cuyo mensaje llega a nosotros sin interferencia alguna. Acostumbrados como parece que estamos en esta vorágine del siglo XXI a querer asimilar todos los estímulos externos de forma inmediata y sin tiempo a la reflexión, resulta reconfortante encontrar un trabajo como este Scarsick de los suecos Pain Of Salvation.

Si algo ha conseguido este grupo —siempre encabezado por la genialidad de Daniel Gildenlöw— con cada uno de sus lanzamientos desde su espectacular debut, Entropia, de 1997 es redefinir, o mejor dicho, replantearse los límites del metal progresivo. Un escenario, el del metal progresivo, que parece más preocupado en convertirse en una serie interminable e insufrible de ejercicios virtuosos de recorre-trastes—que no sirven para nada que no sea la simple masturbación del perpetrante— que poco o nada aportan al sentido de la obra. O, peor aún, convertirse en un clon de Dream Theater repitiendo o queriendo repetir sus patrones, sin el carisma de la banda neoyorquina, quedándose en el ridículo más espantoso. Pain Of Salvation se aleja de toda ponzoña y se plantea una sencilla cuestión: ¿hasta dónde podemos llegar, hasta dónde puede llegar el metal progresivo? Como movimiento de vanguardia que es, o debería ser, el metal progresivo debe estar abierto a asumir cualquier estímulo externo que expanda su propia visión, su propio universo. ¿Es posible introducir guiños a la música disco dentro de toda esta marabunta proggie? Sí, es posible, así lo demuestran en Disco Queen tanto por los desarrollos musicales como por los giros á la Bee Gees en las voces e incluso atreviéndos con un punteo en la vena del Mike Oldfield más sinfónico, dando como resultado una con una fusión extraña pero sorprendente. ¿Deben añadirse elementos propios de, pongamos, el rap al universo metálico sin llegar a los pantanosos y no siempre recomendables parajes del llamado nu-metal? Por qué no, con extraño resultado, sí, pero siempre en perfecta comunión con el espíritu innovador y rupturista de Pain Of Salvation. Daniel y sus camaradas rompen y retuercen los límites de lo progresivo para acercarse a nuevos mundos con los que seguir enriqueciendo su sonido.

Incomprendido y vapuleado por complejo, pero imprescindible para llegar a entender la magnitud de un proyecto musical de la dimensión de Pain Of Salvation, Scarsick sigue enfilando la senda del anterior Be y continúa en la hercúlea tarea de seguir expandiendo los límites de lo que conocemos por metal progresivo hasta vaya-usted-a-saber-donde. Que así sea.

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