Interpol – Turn on the Bright Lights (2002)

por Álvaro Mortem

Interpol - Turn on the Bright Lights (2002)Algo tendrán los revival cuando triunfan. Aunque éste es un clásico pensamiento debil, asimilando cierta proyección con calidad ulterior, tiene algo de cierto cuando hablamos del post-punk revival por aquello que tiene de reinvención, aunque sea de las bases ya establecidos, de un género en desaparición; quizás no en el underground, quizás ni siquiera como influencia evidente en gran parte del pop rock contemporáneo, pero sí como entidad en sí misma. Aun cuando no pudiéramos reconocerle nada en tanto moda, sí podríamos admitir que ha traído a la palestra la posibilidad del re-descubrimiento de aquello que estaba siendo sepultado por el peso de la historia. Peso quizás insuficiente, pero innegable.

De historia del post-punk es de algo que podrían hablarnos Interpol, y lo hacen, al respecto de Turn on the Bright Lights. Con algunos dejes à la Coldplay y con mayor herencia más próxima de The Sound o The Chameleons que de los archicopiados, a posteriori, Joy Division —demostrando en el proceso que la crítica musical actual no sabe nada de música al compararlos, exclusivamente, con los de Manchester—, su configuración es dotada de sentido al actualizar el sonido del género: siguen los bajos redondos, sólidos, pero el conjunto es llevado hacia una estética pop que, respetando las condiciones de oscuridad básicas del género, abraza componentes más próximos a su soterrada evolución a través del pop rock. Configuración que no viola, sino que actualiza, aquello que sus referentes más evidentes intentaron con éxito desigual: acercar el género hacia campos más próximos al pop —en ese sentido resulta irónico, a la par que triste, que los mayores herederos que han tenido The Sound sea un grupo que ha escorado hacia la mediocridad: U2— sin por ello abandonar la oscuridad.

Si algo heredan de Joy Division, es la importancia del cantante. Decir que Interpol es Paul Banks y sin Paul Banks no es Interpol, no es una boutade; la singularidad de su voz, no tan acuciante como en el caso de Ian Curtis, es lo que dota, en último término, de auténtica personalidad al conjunto. Sus desarrollos son originales, pero no pasa de ser actualización del post-punk: la voz de Paul Banks los lleva a otro nivel. Nivel popular, aunque no por ello a la altura de sus referentes. Negar que, a pesar de los excelentes desarrollos de bajo y la interesante voz que los acompaña —aquí, además, llegando al paroxismo en Obstacle 1—, lo que nos encontramos es ante un grupo de pop rock sería como declarar que su popularidad no nace de su origen neoyorkino a principio del nuevo milenio: un absurdo. Ahora bien, no sólo fueron moda. Aunque lo más interesante de Interpol sean algunas canciones particulares y su capacidad para traer el post-punk hasta el presente, pudiendo rescatar y hacer auténticas rupturas dentro del género, tampoco se les puede negar su capacidad como profetas de aquello por venir: convertir el post-punk, el pasado, en moda, en presente, fue una carambola de excepción, fue llevarlo hacia el futuro.

¿Qué futuro es ese en el que se convierten? Quizás el de la retromanía, quizás el de la era del conocimiento archivístico no mediado por la moda. ¿Quién sabe? Aquí sólo somos ratas de fonoteca asaltando los límites inaprensibles de Youtube.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: